Encendiendo la memoria. Por Lorena Ardito, Margarita Bastías y Daniela Peña

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El pasado sábado 13 de junio, en el salón de la CUT, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas —ANAMURI― celebró su 28 aniversario con la presencia de mujeres de todo el país, junto a compañeros y compañeras de distintos rincones del mundo. El evento permitió conocer los frutos literarios del proyecto “Luchas, memoria y acción colectiva”, que incluye cuatro publicaciones: “Luchas, resistencia y acción colectiva”, donde se interrogan los silencios en la historia oficial sobre las mujeres rurales; “Nuestros sueños los convertimos en organización y lucha”, una memoria gráfica de ANAMURI a través de sus afiches que será lanzada próximamente; una Cartilla Pedagógica sobre la recopilación de la memoria política como un proceso horizontal y vivo; y el entrañable libro colectivo “Volver a hilar la memoria. Mujeres de la ruralidad en sus historias de organización y resistencia”, que explora los ocultamientos que pesan en el discurso público sobre su defensa de cuerpos, territorios y comunidades rurales.

Mostrando una enorme capacidad organizativa, esta última publicación revela un despliegue amplio e íntimo que atraviesa desde la frontera Norte hasta la Patagonia, movilizando las memorias de más de 200 mujeres rurales de distintas coordenadas y agrupaciones de base, quienes, durante todo el año 2025, se dieron a la tarea de recomponer los hilos de su propia historia política en primera persona, buscando una senda para seguir caminando sus luchas. ANAMURI fue en busca de sus ancestras e inspiradoras, como un acto de “justicia contra el olvido”.

Este intenso proceso de investigación-acción participativa, recorre desde las primeras huelgas de cocinas apagadas que encabezaron las mujeres pampinas, pasando por el impulso de las nietas e hijas del inquilinaje por constituirse como sujetas políticas en los Centros de Madre, los asentamientos y las confederaciones campesinas de la Reforma Agraria. Aborda la politización de madres, esposas, hijas y nietas durante la dictadura, quienes movilizaron su rol doméstico en la búsqueda incansable de sus familiares y compañeros aún desaparecidos. Y revive, con gran esfuerzo, las luchas territoriales y comunitarias contra el ecocidio y el desplazamiento forzado “que aún punzan el recuerdo”; la determinación de las mujeres indígenas y afrodescendientes por liderar la defensa de sus derechos a una existencia digna y diversa; y las disputas de tantas mujeres de la ruralidad contra el machismo y la violencia ejercida por razones de género.

Es esta una historia conmovedora de dolores, resistencias y conquistas frente a las más variadas formas de despojo que continúan viviendo mujeres campesinas, orilleras, pampinas, temporeras, guardadoras de semillas, guardianas de bosques y aguas, cantoras, artesanas, productoras, parteras. Mujeres que han parido el mundo rural fundando pueblos, sosteniendo comunidades y escribiendo a pulso los hitos que reivindican sus derechos como trabajadoras del agro. Una memoria coral, cosechada a muchas manos, cuyos retazos han sido costureados colectivamente. Como señaló Francisca «Pancha» Rodríguez durante su presentación, “esta publicación se transformó en el corazón del proyecto, y el corazón debe latir fuerte”.

El libro, en sí, constituye un acto de reivindicación epistémica, que muestra la potencia de la memoria viva frente a transgresiones territoriales, comunitarias e íntimas que recaen muy especialmente sobre los cuerpos de las mujeres rurales. Es desde ahí que nos interpelan, subrayando: “Nuestra historia aún no ha sido contada, y si lo ha sido, carece de nuestra voz colectiva en primera persona”, como protagonistas de la historia.

Hablamos de trayectorias llenas de arte, poesía y valentía, en alerta y lucha permanente. Acá no ha habido tregua; menos hoy, cuando el avance del neofascismo apura abrumadoramente el paso. No obstante, las mujeres de ANAMURI saben que toda conquista se defiende y todo abuso se combate, porque su caminar ha sido “a puro ñeque”, como versa el canto campesino de Mauricia Saavedra.

“Volver a hilar la memoria” es una lectura imprescindible en tiempos que reclaman la recuperación de la palabra, la organización unitaria de la diversidad, la soberanía alimentaria y la necesidad de un feminismo de base campesina y popular, para abrir paso a la esperanza y reinventar formas de encarar los dilemas e injusticias que se perpetúan en el presente.

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Lorena Ardito, Margarita Bastías y Daniela Peña son parte del equipo de sistematización del proyecto “Luchas, memoria y acción colectiva: recuperación de la historia y la memoria de las mujeres como herramienta de empoderamiento político en ANAMURI” (ANAMURI, Soldepaz- Pachakuti, Agencia Asturiana de Cooperación, 2025), dirigido por Ximena Valdés y coordinado por Francisca Rodríguez.

El Maipo/Le Monde Diplomatique

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