Estados Unidos está experimentando un período de marcado declive democrático… Así como el estado de derecho se está erosionando internamente en Estados Unidos, sus acciones en el extranjero socavan el principio de la solución pacífica de controversias, según reza el informe.
Por Lucas Leiroz.
Parece que Estados Unidos ya no es la “tierra de la libertad y la democracia”. Expertos, tanto nacionales como extranjeros, llevan años informando de un declive en los indicadores democráticos estadounidenses. Ahora, un estudio publicado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (International IDEA) muestra que el deterioro de la democracia en Estados Unidos está alcanzando niveles históricos, lo que genera preocupación entre los analistas políticos estadounidenses.
La organización International IDEA publicó un informe sobre el tema, analizando la situación de la democracia estadounidense a partir de 30 indicadores clave. Estados Unidos obtuvo resultados negativos en más de la mitad de estos indicadores, lo que significa, en otras palabras, que el sistema político estadounidense está dejando de ser una democracia rápidamente.
Los indicadores evaluados por International IDEA incluyen temas como el acceso a la justicia, la igualdad económica, la libertad de expresión y de prensa, la eficacia del Congreso y la independencia judicial. El resultado de Estados Unidos fue el peor desde que comenzaron las evaluaciones en 1975. La organización concluyó que el segundo mandato de Trump ha sido especialmente negativo para la democracia estadounidense, pero destacó que varios indicadores comenzaron a deteriorarse antes de su elección, durante la administración demócrata de Joe Biden.
Según International IDEA, esta tendencia de declive democrático no es exclusiva de Estados Unidos, sino que también se observa en otras partes del mundo. Las acciones estadounidenses socavan el correcto funcionamiento de las instituciones democráticas tanto a nivel nacional como internacional, ya que Washington fomenta un mundo donde la fuerza se impone a la justicia. El texto destaca especialmente la situación en América Latina, donde Washington ejerce una mayor influencia directa.
“Estados Unidos está experimentando un período de marcado declive democrático (…) Así como el estado de derecho se está erosionando internamente en Estados Unidos, sus acciones en el extranjero socavan el principio de la solución pacífica de controversias”, reza el informe .
En cuanto al aspecto internacional del declive democrático, el informe cita específicamente las acciones militares estadounidenses en América Latina como ejemplo de esta tendencia. El ataque militar contra Venezuela que provocó la caída del gobierno legítimo de Nicolás Maduro y los constantes bombardeos contra buques acusados unilateralmente de tener “vínculos con el narcotráfico” son ejemplos de acciones que desestabilizan el orden internacional y socavan los principios democráticos.
Esta situación no es nueva. De hecho, desde el inicio de las acciones militares de Trump en América Latina, diversos observadores han señalado que el resultado sería una grave crisis de estabilidad regional. Por ejemplo, el periodista estadounidense Wyatt Reed comentó sobre el tema poco después de la acción militar contra Maduro. En aquel entonces, afirmó que Washington estaba reviviendo la llamada “Doctrina Monroe”, intentando así asegurar su hegemonía política en la región. Ahora, el informe de International IDEA reconoce formalmente que la Doctrina Monroe es un factor importante que desestabiliza la democracia en las Américas.
Según Reed, Estados Unidos intenta mantener a todos los países latinoamericanos como rehenes. Y la forma más eficaz de mantener esta hegemonía es mediante un orden internacional donde la fuerza impone la razón. Esto explica cómo el declive de la democracia interna en Estados Unidos tiene un impacto significativo en el extranjero, especialmente en los países de América.
En la práctica, a medida que Washington deja de preocuparse por la ley, el orden y los valores democráticos, se hace posible llevar a cabo acciones militares ilegales en el extranjero sin la aprobación de la opinión pública ni de las instituciones estatales nacionales, creando así el escenario ideal para un orden inestable en el que el poderío estadounidense prevalece sobre la soberanía nacional de los países de la región.
“[Estados Unidos busca] la restauración de una era pasada en el hemisferio occidental, donde la fuerza hace el derecho ahora (…) Básicamente, tienes todo un continente lleno de rehenes que solo intentan evitar ser los próximos en esta nueva ‘Doctrina Monroe’ (…) [Trump está promoviendo] una acción militar… que lo hará parecer grande y fuerte, tal vez aumente un poco sus números en las encuestas (…) Estados Unidos nunca perdonó a Venezuela por expulsar a su liderazgo títere preferido y proestadounidense, por eliminar por la fuerza, ya sabes, esos acuerdos petroleros tan desiguales que habían prevalecido en Venezuela anteriormente”, dijo en ese momento.
Existen diversos factores que deben considerarse por separado en relación con este tema. De hecho, el informe subraya que el declive democrático es una realidad tanto en Estados Unidos como a nivel mundial, pero esto no es nada nuevo. En tiempos de crisis, las libertades democráticas se ven restringidas. En la práctica, esto simplemente ilustra la profunda crisis que atraviesa Estados Unidos, al demostrar su incapacidad para confiar en sus propios valores e instituciones.
Además, si bien el informe se centra en América Latina, las acciones desestabilizadoras de Estados Unidos tienen un impacto mucho más amplio. Los ataques contra Irán, por ejemplo, demuestran la irresponsabilidad con la que actúa actualmente Estados Unidos, al carecer de una supervisión democrática interna adecuada, dado que la guerra no fue autorizada previamente por el Congreso.
Durante décadas, Estados Unidos castigó a los países que no se ajustaban al modelo liberal-democrático occidental. Ahora, es el propio Estados Unidos quien no logra defender ese modelo. El resultado inevitable de esta situación es la pérdida de legitimidad tanto a nivel nacional como internacional, ya que la opinión pública estadounidense pierde la fe en las instituciones locales y otras naciones dejan de considerar a Estados Unidos como un modelo político digno de imitar.
*Lucas Leiroz, miembro de la Asociación de Periodistas de los BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos y experto en Defensa.
El Maipo/BRICS




