El 18 no siempre fue el único: cómo Chile convirtió el 18 de septiembre en su gran fiesta nacional

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Durante las primeras décadas de la República, Chile llegó a tener tres grandes fechas para conmemorar el proceso de Independencia. El 18 de septiembre terminó imponiéndose en 1837, después de un proceso en el que también pesaron razones políticas, religiosas y económicas.

Cada septiembre, las banderas, la cueca, las fondas y las celebraciones recuerdan una fecha que parece formar parte de la identidad chilena desde siempre. Sin embargo, el 18 de septiembre no fue desde el comienzo la única fiesta nacional de Chile.

La historia de cómo esta fecha terminó convirtiéndose en la principal celebración del país se extiende por varias décadas y está marcada por distintas conmemoraciones, decisiones políticas y cambios en la construcción de la nueva República.

La historiadora Paulina Peralta, en su libro ¡Chile tiene fiesta! El origen del 18 de septiembre (1810-1837), estudia precisamente este proceso y cómo las celebraciones patrióticas fueron adquiriendo un papel en la construcción de una identidad nacional.

18 de septiembre de 1810: el origen de la fecha

El 18 de septiembre de 1810 se realizó en Santiago un cabildo abierto que terminó con la formación de la Primera Junta de Gobierno.

El episodio ocurrió en un contexto en que la monarquía española atravesaba una profunda crisis. En ese momento, los integrantes del cabildo todavía manifestaban su lealtad al rey Fernando VII, por lo que el acontecimiento no significó de manera inmediata una declaración de independencia de España.

La fecha comenzó a adquirir un significado político propio durante los años siguientes.

La primera conmemoración del 18 de septiembre ocurrió en 1811, durante el gobierno de José Miguel Carrera. Según Memoria Chilena, los festejos de ese año incluyeron iluminación general de Santiago y un baile en la Casa de Gobierno durante los días 28, 29 y 30 de septiembre.

La transformación política que experimentaba el país terminaría vinculando esta fecha con el proceso de emancipación.

Chile tuvo más de una fiesta nacional

Tras la consolidación de la Independencia, el calendario patriótico chileno no quedó reducido al 18 de septiembre.

Durante los primeros años de la República se celebraron tres fechas principales:

  • 18 de septiembre: asociado a la Primera Junta de Gobierno de 1810.
  • 12 de febrero: relacionado con la Batalla de Chacabuco de 1817 y con la declaración de Independencia de 1818.
  • 5 de abril: conmemoraba la Batalla de Maipú de 1818.

Las tres fechas recordaban momentos diferentes del proceso independentista. Las autoridades utilizaban las celebraciones como espacios públicos para conmemorar los acontecimientos y reforzar una idea común de pertenencia a la nueva nación.

Así, durante los primeros años de la República, Chile tuvo una especie de trilogía de fiestas patrióticas.

No se trataba solamente de recordar batallas o acontecimientos políticos. Las celebraciones también permitían reunir a distintos grupos sociales alrededor de símbolos y ceremonias asociadas a la construcción del nuevo Estado.

¿Qué ocurrió con el 5 de abril?

Con el paso de los años comenzó a existir un intento por regular y reducir el calendario de celebraciones nacionales.

El 14 de agosto de 1824, un decreto estableció que las fiestas nacionales serían el 12 de febrero y el 18 de septiembre, dejando fuera al 5 de abril.

Entre las razones estuvo la dificultad de mantener una celebración que coincidía con el período de Semana Santa. La fecha terminaba desplazándose y perdiendo la relación temporal con el acontecimiento que buscaba recordar.

De esta manera, el calendario nacional pasó de tres grandes fechas a dos.

Pero todavía faltaba definir cuál de ellas ocuparía el lugar principal.

1837: el 18 de septiembre queda solo

El cambio definitivo llegó el 8 de febrero de 1837.

Ese día, mediante un decreto presidencial, se decidió concentrar las festividades nacionales en el 18 de septiembre. El 12 de febrero dejó de ser una fiesta nacional y la celebración de septiembre quedó como la principal conmemoración patriótica del país.

La decisión tuvo distintos fundamentos.

Uno de ellos era religioso. El 12 de febrero podía coincidir con el comienzo de la Cuaresma, período que incluía prácticas de ayuno que no se relacionaban fácilmente con el ambiente festivo de una celebración nacional.

Pero también existía una razón económica.

Febrero coincidía con la época de cosechas agrícolas, por lo que las autoridades consideraban que las celebraciones podían afectar la disponibilidad de trabajadores en los campos durante un período particularmente importante para la producción.

El resultado fue que, después de varios años de cambios, Chile terminó concentrando su principal celebración nacional en septiembre.

De una conmemoración política a una tradición nacional

La historia muestra que el 18 de septiembre no fue simplemente una fecha que quedó establecida automáticamente desde 1810.

Durante más de dos décadas, las autoridades fueron definiendo qué acontecimientos debían ocupar un lugar central en el calendario patriótico.

Las celebraciones también fueron cambiando de espacios y formas. Las investigaciones reunidas por la Biblioteca Nacional incluyen registros de chinganas, tertulias, bailes, paseos públicos y actos cívicos, elementos que permiten observar cómo las celebraciones fueron formando parte de la vida social del Chile republicano.

En ese sentido, las Fiestas Patrias no solo recuerdan acontecimientos de la Independencia. También cuentan la historia de cómo la nueva República buscó construir símbolos, ceremonias y espacios comunes para identificarse como nación.

El 18 que conocemos hoy nació después de 1810

Cuando este 18 de septiembre millones de personas vuelvan a reunirse para bailar cueca, compartir un asado o visitar una fonda, la celebración tendrá detrás una historia bastante más extensa que la jornada de 1810.

La fecha que hoy parece inseparable de la identidad chilena fue el resultado de un proceso que comenzó con la Primera Junta de Gobierno, continuó con un calendario que incluyó otras dos grandes conmemoraciones y terminó, en 1837, con la decisión de concentrar las fiestas nacionales en un solo día.

El 18 de septiembre, por tanto, no fue siempre la única fiesta.

Fue una fecha que terminó convirtiéndose en la fiesta nacional de Chile después de años de disputas, decisiones y transformaciones en la forma de celebrar la nueva República.

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