Por Sebastián Ochoa.
Aunque el Gobierno de Rodrigo Paz coqueteó con declarar ‘estado de excepción’ para desbaratar los bloqueos de carreteras, al final apostó al desgaste de los movilizados. La Central Obrera Boliviana y la Federación Campesina Tupak Katari se abrieron al diálogo, mientras los seguidores de Evo Morales persisten con las protestas más radicales.
En los últimos días, las movilizaciones y los bloqueos comenzaron a languidecer, mientras crecieron los pedidos de varios sectores, tanto movilizados como civiles, para que se instalara al diálogo con el Gobierno boliviano. En dos oportunidades la Central Obrera Boliviana (COB) intentó realizar un ampliado para debatir esta situación, ya que cinco de las nueve centrales obreras departamentales exigían a la dirigencia “alejarse del radicalismo evista” y sentarse a la mesa con Paz y sus ministros.
“Así como un dirigente sabe llamar a la movilización, también tiene que saber llamar a la paz. Mil disculpas a todos los ciudadanos que tal vez no han comprendido nuestra movilización, pero ha sido en beneficio del país”, dijo el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, en conferencia de prensa.
Y es que luego de 47 días de protestas, finalmente la COB dejó a un lado su pedido de renuncia de Rodrigo Paz y le presentó un pliego con ocho puntos, entre los cuales ya no figura el aumento salarial del 20%, que había motorizado el inicio de las manifestaciones en mayo pasado. El Gobierno nacional recibió con beneplácito la propuesta y consensuaron reunirse este 17 de junio a las 9 horas. De encaminarse el diálogo con los obreros, solamente seguirían con los bloqueos los campesinos afines al expresidente Evo Morales (2006-2019). Porque la Federación Campesina Tupak Katari, de La Paz, también solicitó reunirse con el presidente.
Argollo, de hecho, reconoció que las protestas de seguidores de Morales contaminó el reclamo de los obreros: “Tenemos que recalcar aquí, ante la población, que no ha existido ninguna intención de favorecer a ningún viejo político en el país. Eso ha ensuciado a la movilización y lastimosamente la gente lo ha visto de otra manera”.
La COB pidió al Gobierno una respuesta inmediata y así fue. El canciller boliviano Fernando Aramayo dijo a la prensa: “Qué bueno que la COB convoque al diálogo. El Gobierno va a asistir, naturalmente”. En ese sentido, advirtió que “debe ser un diálogo sin condiciones, transparente, realista, sobre temas de la demanda y la necesidad social de la gente”. Por ello, celebró que “la COB recupere lo que la historia le está demandando: ser un mecanismo de interlocución de los sectores a los que representa para que el Estado en sus diferentes expresiones atienda demandas y necesidades de sus representados”.
“Una demanda muy fuerte”: ¿la causa del debilitamiento?
En diálogo con Sputnik, el analista Gabriel Campero consideró que darle a las protestas un techo tan alto como exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz terminó por jugar en contra de los movilizados.
“Creo que una de las mayores debilidades ha sido no generar un mecanismo escalonado en cuanto al tema de las demandas y, sobre todo, ir directamente a una demanda muy fuerte, que era el tema de la renuncia”, afirmó Campero.
Para el analista, en este lapso el Gobierno nacional no pudo o no supo ponerse delante de la crisis política para darle una solución. Tampoco ayudó el posicionamiento del expresidente Evo Morales, quien dio a Paz un plazo de 90 días para que renuncie y llame a elecciones, cuando las fuerzas movilizadas en las calles y carreteras no tenían la musculatura suficiente para obligarlo a dejar su cargo, a seis meses de la asunción presidencial.
El analista consideró que, en estos 47 días, “se ha visto cómo un pueblo organizado puede hacer retroceder a un Gobierno que ha incumplido con sus promesas electorales. Pero, después de esto, lo que va a quedar es una fractura dentro del mismo tejido social”, porque “ha aumentado la polarización y tenemos muestras de racismo latentes”, añadió.
En los primeros días de junio, la Asamblea Legislativa Plurinacional brindó a Paz las herramientas legales para declarar el “estado de excepción”, última carta del presidente ante las manifestaciones que estaban fuera de control. Pero en ese momento “se empezó a generar ya una descomposición dentro del mismo bloque popular por la incursión del evismo en la dinámica de las movilizaciones”, agrega el experto.
En su pliego, la COB exigió al Gobierno dejar de referirse a los movilizados como “narcoterroristas” si no presenta “pruebas individualizadas”. Asimismo, le exigieron a Paz cumplir con sus promesas de campaña, sobre todo lo referido a la protección de las empresas públicas estratégicas, entre otros puntos.
Ni vencedores ni vencidos
Para el analista César Navarro, “ver una movilización de esta envergadura con triunfos, con logros, es una evaluación muy fría y no toma en cuenta el valor político, el valor conciencial y motivacional que tuvieron los hombres y mujeres que se movilizaron. Mantener el bloqueo durante más de un mes en las carreteras en condiciones incluso de invierno implica un sistema organizacional muy importante”.
“Que no se logre lo que inicialmente se propuso no puede ser visto ni como una derrota ni como un retroceso. Se tiene que ver que la movilización tuvo capacidad de mantenerse porque hubo participación consciente y activa de las diferentes comunidades expresadas en las diferentes centrales provinciales”, dijo Navarro a Sputnik.
En estos 47 días, casi 400 personas fueron detenidas en el contexto de los bloqueos. En este aspecto, Navarro destacó que el pliego de la COB rechaza la persecución judicial a dirigentes y manifestantes.
Según la estatal Agencia Boliviana de Información (ABI), la Federación Departamental Tupak Katari y la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, ambas de La Paz, también aceptaron dialogar con el Gobierno si cumplía con cinco puntos, entre los que mencionaron dar una solución definitiva a la crisis por la falta de combustibles de calidad, una mora de seis meses para abonar las deudas bancarias y la anulación de la ley 1740, que habilita la declaración del Estado de Excepción, entre otros.
En este contexto, para Navarro “es necesario que haya un encuentro entre la COB, la Tupak Katari y las federaciones campesinas. ¿Por qué es importante este encuentro? Porque los que mantuvieron la movilización han sido las federaciones de campesinos. El bloqueo de caminos no ha sido sostenido por las organizaciones sindicales de asalariados”.
“Creo que para impedir una posible crisis y un desencuentro entre las organizaciones sindicales obreras con el movimiento campesino, es importante que tengan un punto de encuentro y definan una postura única”, consideró.
El Maipo/Sputnik




