Miércoles, Mayo 22, 2024

Estado Social, Ideología y Política Segunda Parte. Por Carlos Cerpa Miranda

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En esta segunda parte (acá la primera https://elmaipo.cl/estado-social-ideologia-y-politica-primera-parte-carlos-cerpa-miranda/ ) abordaremos los ejes considerados centrales en la visión de Estado Social que postulamos: lo concebimos para avanzar en la democratización radical de las relaciones sociales, económicas y políticas de modo de liberar las capacidades de desarrollo del individuo y de la sociedad, hoy capturadas por el orden neoliberal. A continuación, los ejes:

Primero, el rol distintivo del Estado Social, es articular la sociedad distribuyendo poder y riqueza. Y ese rol no es transferible. No es ni puede ser transferible al mercado, porque como ha quedado demostrado por todo tipo de colusiones y abusos empresariales en el curso de los últimos años, el mercado por sí solo se pervierte y corrompe e hiperconcentra la riqueza en pocas manos, no más del 1% privilegiado de la sociedad.

Por otra parte, aun evidenciándose mejoras en algunos sectores de la economía derivadas de la aplicación intensiva de tecnología a los procesos productivos y a los servicios, siendo este el caso el de la transformación digital, la automatización y la robótica, en el contexto neoliberal altamente desregulado, estos avances no escapan en lo esencial a su lógica, que consiste en reproducirse manteniendo salarios por debajo de su valor real y un elevado empleo informal, que actualmente se estima en el 27% de la fuerza de trabajo.

Otro factor altamente nocivo para la fuerza de trabajo, es la existencia de relaciones laborales asimétricas, sin sindicatos o muchos sindicatos aislados los unos de los otros, contexto en el cual la fuerza de trabajo se precariza, pierde poder adquisitivo al no tener capacidad de negociación y muchas veces el mismo empleo. Equilibrar el poder en los espacios laborales, significa avanzar en la sindicalización de la fuerza laboral, reconocer la titularidad sindical, reconocer el derecho a negociaciones colectivas por rama de la producción y conseguir que representantes de trabajadores se incorporen con derecho a voz y voto a los directorios de las empresas públicas y privadas.

Segundo, economía pujante y solidaria, basada en ciencia y tecnología como drivers de desarrollo. Al Estado Social le asiste un importante rol en los procesos productivos a que ha dado lugar la economía del conocimiento. En tal sentido, desarrollará una política industrial que le permita diversificar nuestra matriz productiva, hacerla sustentable y en sintonía estrecha con el medio ambiente, de modo de desarrollar nuevas capacidades de cara a los desafíos del siglo XXI, y asegurarle a las nuevas generaciones los recursos necesarios para su sobrevivencia digna. Hoy eso no está garantizado, porque el productivismo extremo del capitalismo neoliberal está llevando el planeta al colapso, proceso que ya está desencadenado.

Asimismo, al Estado Social le corresponderá promover políticas y programas de fomento de cooperativismo productivo, en alianza estrecha con organizaciones intermedias de la sociedad y las Municipalidades y desarrollará otras formas intensivas en asociativismo y colaboración con las comunidades locales en materias tales como, por ejemplo, cooperativas de vivienda, cooperativas de consumidores y otras similares que contribuyan a ponerle fin a los graves problemas sociales que tiene el país y a disminuir urgentemente los elevados índices de deshumanización que corroen el alma de Chile.

Tercero. Parte importante de un Estado Social son sus Instituciones. Una sociedad más compleja, e inserta en un mundo globalizado que atraviesa además por un ramillete de crisis en pleno desarrollo, plantea la doble necesidad de modernizar y descentralizar el Estado. Modernizarlo de manera de hacer realidad la provisión de servicios sociales de calidad a la población y conseguirlo tomando en cuenta el papel protagónico de los trabajadores del sector público y sus organizaciones en dicho proceso; descentralizarlo, desde el punto de vista financiero y de sus atribuciones, de modo que sean las regiones y los gobiernos locales las Instituciones que decidan sus prioridades de acuerdo con la realidad que se vive en sus espacios territoriales y puedan hacerlo efectivo sin depender del centralismo asfixiante del nivel central del Estado.
Cuarto. Régimen Político. Es necesario incorporar formas de democracia directa en el que la ciudadanía tenga la opción de participar del proceso político, en complemento a los procesos electorales que ocurren cada cuatro años en la mayoría de los niveles y subniveles del Estado: los plebiscitos vinculantes, son herramientas concretas y prácticas, que permiten corregir la marcha del país cuando el sistema político presente visos de descomposición, estancamiento o fragmentación como el que venimos viviendo desde varios años. La crisis de los sistemas convencionales de representación tiene solución por la vía de ampliar la participación democrática de la sociedad, nada extraordinario en realidad, ya que se trata que el conjunto social participe en la toma de decisiones en los asuntos que son de propia su incumbencia.
Quinto. El Estado Social, que se caracteriza por garantizar el acceso a los bienes materiales producidos por la sociedad, a todos sus miembros y en igualdad de condiciones; por integrar distintas realidades a su comunidad política, será incompleto sino le reconoce derechos a los pueblos originarios a su plena realización. Hará lo mismo sino reconoce los derechos de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, a ocupar cargos en los espacios de poder, públicos o privados; así como el derecho de las minorías sexuales a integrarse a la sociedad desde sus propias opciones de vida.

Desafíos

Alcanzar en Chile el Estado Social Democrático de Derecho, es una tarea difícil y compleja y entraña desafíos culturales y políticos, pero es impostergable y se está empezando a definir ahora.

Un primer desafío de lo que podríamos denominar el proyecto político hacia el Estado Social, es que este aparece en la retina de amplios sectores ciudadanos, como una solución etérea, utópica, abstracta. Es completamente comprensible que así sea, en circunstancias que la gran mayoría de ciudadanos chilenos y chilenas nacidos después de 1973, han vivido su vida bajo una hegemonía ideológica que releva y exalta lo individual y anula los aspectos sociales y comunitarios de la vida humana. Por su parte, las generaciones anteriores a la destrucción del orden democrático por parte de la dictadura, solo pudo conocer un Estado Social incipiente. Sin embargo, desde el punto de vista político, la lucha por alcanzarlo es la misma y es una sola, independientemente que por motivos históricos precisos y determinados el sujeto social se exprese hoy de distintas formas.

Por ello, todas aquellas medidas, por modestas que sean, que signifiquen avanzar en dirección a fortalecer una cultura solidaria, están indisolublemente ligadas al futuro Estado Social por construir, porque de ese modo se irá cimentando en la sociedad o partes de ella el sentido más profundo respecto a qué significa vivir en un régimen de soluciones universales. Hoy eso es difícil de conseguir, entre otras cosas, porque los partidarios del capitalismo salvaje, fieles a Hayek y Friedmann, se han encargado de desprestigiar la cosa pública sin ninguna contemplación.

En segundo término, aunque el escenario político que se configuró tras el resultado del Plebiscito del 4S ha sido complejo y malo para las fuerzas políticas transformadoras, difícil para el gobierno y de confusión en sectores que votamos Apruebo, en lo fundamental e independientemente de la voluntad, ninguna fuerza política puede darlo por cerrado. Ni la derecha tiene la fuerza suficiente para imponerle al gobierno y a sus partidos las condiciones que quisiera, ni estas últimas pueden actuar sin que cada paso que den o iniciativa que tomen sea puesta en cuestión por la primera.

Sin embargo, ello no significa que la derecha carezca de estrategia política. Hoy sus fuerzas se encuentran desplegadas con el objetivo doble de dificultar la acción del gobierno y, en lo posible, retrotraer el país al estado de “oasis” de antes de la revuelta social. El punto es, entonces ¿cómo se destraba este nudo gordiano desde una perspectiva democrática y transformadora?

La principal arista multivariable de la respuesta, la encontramos en la necesidad de articular la gestión de gobierno, con los sectores sociales que lo apoyan. Así, por ejemplo, una gran iniciativa legislativa como el proyecto de Ley de 40 horas, tal como lo mencionara hace tan solo unos días el presidente de La CUT, David Acuña, (1) corre el peligro de ser completamente desnaturalizado por la derecha en el Congreso, sin que esta pague ningún costo político.

Este solo ejemplo sirve para graficar que no se trata de hechos aislados, inofensivos y anecdóticos, sino que forman parte de una estrategia bien urdida. Tal y como ha ocurrido con la reforma de pensiones y la reforma tributaria, la derecha busca dilatar o hacer fracasar cualquier iniciativa que vaya en un sentido redistributivo y de mayor justicia social. La CUT necesita del apoyo del gobierno y sus coaliciones políticas tanto como el gobierno necesita del apoyo del mundo social.

Esta desconexión, entre el así llamado “mundo social” y el “mundo político”, si bien física o presencial, es también y fundamentalmente política. Tiene que ver con los proyectos de sociedad, lo que es sumamente positivo que así sea, pero se vuelve un problema cuando los intereses específicos del “mundo político” se colocan por encima de los intereses de la sociedad.

Dicho de otro modo, y a mayor abundamiento, se vuelve un problema, cuando los intereses subalternos, muchas veces incluso para satisfacer egos personales, se anteponen a los intereses generales que son los que definen y viabilizan los procesos políticos. Aunque aún subsiste, esa forma de “hacer política” está agotada y es preciso terminar de superarla.

Así pues y, en conclusión, el nudo gordiano se destraba desde el único modo posible: generándose una simbiosis entre el gobierno y las fuerzas sociales proclives al cambio. Pero también y por lo mismo, demanda que las dos coaliciones que le dan el soporte político al gobierno del presidente Boric, concuerden una estrategia política coherente, concreta y clara en pos de recuperar la iniciativa política perdida y en función de los intereses más generales de las mayorías.

Para El Maipo, Carlos Cerpa Miranda, *Ex concejal y ex director laboral Banco del Estado.

Enero de 2023.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.

Webgrafía:

1.- www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2023/01/13/la-cut-sobre-la-paradoja-de-la-derecha/

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