Lunes, Febrero 26, 2024

El Monte que soñamos. Por Oscar San Martín

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El Monte es una comuna con características muy particulares, si bien estamos muy cerca de Santiago, mantenemos tradiciones rurales y formas de relacionarnos o de organización social muy parecidas a las del siglo pasado. Nos conocemos, conocemos a nuestras familias, abuelos, nos saludamos por la calle, apoyamos nuestros negocios, guardamos cariño por nuestra comuna. Somos una larga y angosta faja de tierra cuya economía depende, en gran medida, de la agricultura.

Lamentablemente hemos experimentado un aumento significativo de habitantes sin una planificación urbana, lo que deriva en la falta de servicios en sectores más distantes, atochamiento, y contaminación. Lo podemos ver reflejado en algo tan simple como la falta de presión de agua en algunos sectores durante algunos horarios del día. Y no me mal entiendan, deseamos que El Monte abrace a todas las familias que se avecinen en él, pero hay que organizarnos para que todos disfrutemos vivir acá.

Dedicaré otras columnas para hacer un diagnóstico de las problemáticas que, según mi punto de vista, nos mantienen en un estancamiento estructural desde hace décadas.

Hoy quiero llevarles a soñar con un pueblo que mantenga vivas sus raíces, tradiciones culturales y características peculiares, pero que nos permita dar el siguiente paso para que, en un mediano plazo, podamos decir que El Monte es un buen lugar para vivir.

Pilares fundamentales que incidan en reunir los elementos que mejoren la calidad de vida de las personas son el desarrollo económico local, la seguridad, empleo, planificación urbana, el transporte y la conectividad, el acceso a servicios básicos, pero de calidad como salud, educación, trasporte, agua, electricidad e internet.

Todos esos elementos son genéricos para cualquier comuna de Chile y, por cierto, podríamos nombrar muchos más, pero El Monte cuenta con identidad y desde esa identidad debemos evaluar sus potencialidades, aquellas que, en cascada, puedan generar los recursos para dar paso a todo lo anterior. Pues si hay algo de lo que hemos carecido es de planificación estratégica y ésta debe estar muy bien pensada y debatida. Por ejemplo, he oído de varias personas decir: “trayendo fábricas nuestro pueblo estará mejor”. Eso sólo apuntaría a la empleabilidad, nada asegura que esas fábricas entreguen empleos de calidad o que no contaminen o que empeoren el tránsito. Entonces traer fábricas y su derivada de empleos, es sólo un ámbito de elementos que deben ser pensados en su conjunto y en colaboración entre los diferentes actores sociales de nuestro pueblo.

Nos hace falta reunirnos y discutir el futuro. Avancemos, mientras tanto, tirando ideas que vayan en consonancia con nuestra identidad local, por ejemplo: El Monte es una de las comunas cuya producción agrícola significa parte importante de la alimentación de la Región metropolitana ¿nos ocupamos de que nuestros agricultores no pierdan terrenos de cultivo ante la expansión inmobiliaria?, ¿Nos ocupamos de evitar el encarecimiento de la producción y traslado de sus productos? Hoy un campesino montino debe ir a vender sus productos a Santiago, significando una inversión importante, ergo, disminuyendo sus ingresos.

¿Por qué no hemos pensado en un gran mercado municipal en nuestro territorio para que desde Santiago los comerciantes vengan a comprar sus productos a El Monte? Imaginen cuantos puestos laborales podríamos generar en ese espacio. Tendríamos que pensar en muchas cosas para concretarlo como por ejemplo cómo se financia, dónde se construye, cómo evitamos la contaminación, como evitamos el atochamiento, podríamos hacerlo en Chiñigüe, El Paico, con un acceso directo desde la autopista. En fin, tener un proyecto por el cual luchar ya es un principio, hoy no existe ninguno que una a nuestra gente.

Otra idea: tenemos la potencialidad de hacer de avenida Los Carrera una calle de oficinas, cafeterías y restaurantes, ¿cuáles oficinas? Hay muchas empresas cuyas oficinas no están en su fábrica de producción, podemos pensar en incentivos tributarios para que esas oficinas y sus ejecutivos estén en El Monte. En pocos años viajar por la Región Metropolitana no será un problema gracias al metro tren y qué mejor que venir a trabajar a El Monte desde Santiago, un pueblo con aire limpio (hay que trabajar en eso), transitable en bicicleta (hay que trabajar eso), tener mercados de producción local en torno a la estación de trenes para que esas mismas personas que vienen a trabajar a oficinas ubicadas en El Monte puedan regresar a Santiago con sus ajos, cebollas y lechugas bajo el brazo. Todos tenemos que poner de nuestra parte disminuyendo chimeneas y respetando a los ciclistas, por ejemplo.

Estas son sólo algunas ideas que, desarrolladas en profundidad, conversadas entre muchas y muchos y ejecutadas por autoridades profesionales y a la altura de nuestras expectativas, pueden hacer de El Monte un buen lugar para vivir.

Para El Maipo: Oscar San Martín.

Nota: El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.

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