(Londres) Cada año, el 20 de mayo, se celebra el Día Mundial de las Abejas para reconocer el papel fundamental de las abejas y otros polinizadores en la agricultura, la producción de alimentos, la biodiversidad y la sostenibilidad ambiental. Esta celebración se ha convertido en una plataforma importante para que gobiernos, investigadores, agricultores, apicultores y organizaciones ambientales debatan sobre las crecientes amenazas que enfrentan los polinizadores y las medidas necesarias para protegerlos.
El día fue declarado oficialmente por las Naciones Unidas tras una propuesta liderada por el Gobierno de Eslovenia con el apoyo de Apimondia. El Día Mundial de las Abejas se celebra a nivel mundial desde 2018.
¿Por qué se eligió el 20 de mayo?
Esta fecha conmemora el aniversario del nacimiento de Anton Janša, considerado uno de los pioneros de la apicultura moderna. Nacido en Eslovenia, Janša provenía de una familia con una sólida tradición apícola y contribuyó significativamente al desarrollo de las prácticas apícolas modernas. Eslovenia es conocida por su larga historia en la apicultura y su compromiso con la protección de las especies de abejas autóctonas y los hábitats de los polinizadores.
Por qué las abejas son importantes
Las abejas y otros polinizadores desempeñan un papel fundamental en la agricultura mundial. Una gran parte de los cultivos del mundo depende total o parcialmente de la polinización. Frutas, hortalizas, oleaginosas, legumbres, frutos secos y diversos cultivos comerciales dependen de los polinizadores para mejorar su rendimiento y calidad. Además de la producción agrícola, los polinizadores también contribuyen a mantener la biodiversidad al sustentar las plantas con flores y los ecosistemas naturales.
En la agricultura, la polinización contribuye no solo a una mayor productividad, sino también a una mejor calidad de las semillas y a una mayor uniformidad de los cultivos. Cultivos como las manzanas, las almendras, los girasoles, la mostaza, las bayas, el café y diversas hortalizas se benefician significativamente de la actividad de las abejas.
La apicultura también contribuye al sustento de las comunidades rurales. En muchos países, incluida la India, los pequeños agricultores y los agricultores con escasos recursos generan ingresos adicionales mediante la producción de miel, cera, jalea real, recolección de polen y servicios de polinización.
Preocupación por la disminución de las poblaciones de polinizadores
A pesar de su importancia, las poblaciones de abejas y otros polinizadores están disminuyendo en varias partes del mundo. Científicos y grupos ambientalistas han vinculado este declive a múltiples factores, como la pérdida de hábitat, el cambio climático, la exposición a pesticidas, las plagas y enfermedades, el monocultivo y la reducción de la biodiversidad floral.
La urbanización y los cambios en el uso del suelo también han reducido los hábitats naturales para los polinizadores. Los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático están afectando los ciclos de floración y alterando los patrones de polinización en muchas regiones.
El declive de los polinizadores se considera cada vez más un desafío no solo para la conservación de la biodiversidad, sino también para la seguridad alimentaria a largo plazo.
¿Qué se espera para el Día Mundial de las Abejas de 2026?
Se prevé que el Día Mundial de las Abejas 2026 se centre en aumentar la concienciación sobre la conservación de los polinizadores y en fomentar acciones prácticas tanto a nivel político como comunitario. Es probable que gobiernos, universidades, instituciones agrícolas, asociaciones de apicultores, escuelas y organizaciones medioambientales organicen campañas de sensibilización, talleres, exposiciones, campañas de plantación, catas de miel y programas de formación para agricultores.
Se espera que los expertos pidan un uso equilibrado de los pesticidas, sistemas agrícolas que favorezcan a los polinizadores, una mayor plantación de especies con flores y un mayor apoyo a las prácticas apícolas científicas.
También es probable que se reanuden los debates sobre la integración de la conservación de los polinizadores en las políticas agrícolas y las estrategias de adaptación al cambio climático. Investigadores y expertos en agricultura siguen haciendo hincapié en que la protección de los polinizadores está directamente relacionada con la mejora de la resiliencia de los cultivos, el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas y la garantía de una producción agrícola sostenible.
Preocupaciones en torno a los insecticidas neonicotinoides
Una de las principales preocupaciones que se discuten con frecuencia en relación con la disminución de los polinizadores es el uso de insecticidas neonicotinoides. Los neonicotinoides son una clase de insecticidas sistémicos ampliamente utilizados en la agricultura para controlar plagas chupadoras y masticadoras en cultivos como el algodón, el maíz, el arroz, las semillas oleaginosas, las frutas y las hortalizas. Dado que estos químicos pueden propagarse por todo el sistema de la planta, también pueden estar presentes trazas en el polen y el néctar recolectados por las abejas y otros polinizadores.
Diversos estudios científicos realizados durante la última década sugieren que la exposición a ciertos neonicotinoides puede afectar el comportamiento, la navegación, la reproducción y la salud de las colonias de abejas, especialmente cuando los polinizadores están expuestos durante períodos prolongados. La preocupación por la seguridad de los polinizadores ha llevado a algunos países y regiones, incluida la Unión Europea, a imponer restricciones al uso al aire libre de ciertas moléculas de neonicotinoides.
Al mismo tiempo, muchos expertos agrícolas señalan que los insecticidas siguen siendo herramientas importantes para la protección de cultivos y el control de plagas, especialmente en regiones que enfrentan brotes severos. Por ello, investigadores y responsables políticos continúan debatiendo cómo equilibrar las necesidades de protección de cultivos con la conservación de los polinizadores. Cada vez más, los expertos abogan por el manejo integrado de plagas (MIP), las prácticas de fumigación dirigidas, la correcta aplicación en el momento adecuado y el uso de alternativas más seguras para reducir los riesgos para las abejas y otros insectos beneficiosos.
El papel de los agricultores y las comunidades.
Los agricultores y las comunidades locales pueden desempeñar un papel fundamental en la protección de los polinizadores mediante la adopción de prácticas que los favorezcan. Estas incluyen la reducción del uso indiscriminado de pesticidas, la plantación de bordes florales alrededor de los campos, la conservación de la vegetación natural y el fomento de prácticas de manejo integrado de plagas.
La apicultura se está promoviendo cada vez más como una actividad rural sostenible, ya que requiere una inversión relativamente baja y puede complementar los sistemas agrícolas existentes.
Mientras el mundo celebra el Día Mundial de las Abejas 2026, el mensaje sigue siendo claro: proteger a las abejas y a los polinizadores es esencial para la agricultura, la biodiversidad, la nutrición y la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas alimentarios en todo el mundo.
El Maipo/Agricultura Global




