Los gobiernos de China y Russia exigieron a United States detener la presión política y judicial contra Cuba, luego de que la justicia norteamericana imputara formalmente al exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996.
La acusación fue presentada por el Departamento de Justicia estadounidense ante un tribunal federal de Florida e incluye cargos por asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves. Según Washington, Castro habría autorizado el ataque contra las avionetas civiles, donde murieron cuatro personas en el estrecho de Florida.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, calificó la ofensiva judicial como una medida inaceptable contra antiguos jefes de Estado. “Consideramos que, bajo ninguna circunstancia, deben emplearse tales métodos”, afirmó el vocero ruso, cuestionando la utilización de tribunales estadounidenses en conflictos internacionales.
Por su parte, el portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, sostuvo que Pekín se opone “a cualquier intento de aplicar presión bajo cualquier pretexto” contra la isla y reafirmó el respaldo chino a la soberanía cubana.
La imputación contra Raúl Castro, de 94 años, se produce en medio del endurecimiento de las sanciones impulsadas por la administración de Donald Trump contra el gobierno cubano.
El actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la acusación como una “acción política sin basamento jurídico” y acusó a Washington de intentar forzar un cambio de régimen en La Habana.
El caso revive uno de los episodios más tensos en la relación entre ambos países. El 24 de febrero de 1996, cazas cubanos derribaron dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate, incidente que dejó cuatro fallecidos y desató una fuerte crisis diplomática entre Washington y La Habana.
El Maipo




