La alcaldesa Paula Gárate encabezó una visita técnica junto a representantes de SUBDERE y el Gobierno Regional para evaluar la situación del recinto y proyectar una solución para la próxima década. La autoridad planteó la necesidad de inversión estatal, nuevas tecnologías y medidas de reciclaje y tratamiento de residuos orgánicos.
El relleno sanitario Popeta, en la comuna de Melipilla, tendría una vida útil estimada de cinco años, situación que llevó al municipio a iniciar gestiones para buscar alternativas que permitan enfrentar la disposición de residuos domiciliarios durante la próxima década.
La alcaldesa Paula Gárate Rojas encabezó este jueves 5 de noviembre una jornada de trabajo que contempló una reunión técnica en dependencias municipales y una visita al recinto, junto a representantes de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE), el Gobierno Regional y otros organismos vinculados a la gestión de residuos.
El objetivo fue revisar las condiciones actuales del relleno, su capacidad de operación y las alternativas para garantizar la disposición y tratamiento de la basura que se genera en Melipilla y la provincia.
Según explicó la jefa comunal, el recinto representa una ventaja para el municipio, debido a que permite disponer localmente los residuos recolectados por los camiones municipales. Sin embargo, advirtió que su capacidad tiene un horizonte limitado frente al crecimiento de la comuna y el volumen de basura generado por sus habitantes.
“Ese relleno tiene una vida útil de cinco años y al verlo uno imagina que va a durar menos, porque la gran producción de basura que todos vivimos diariamente en Melipilla”, señaló Gárate.
Municipio plantea una solución provincial con inversión estatal
La alcaldesa sostuvo que la búsqueda de alternativas no puede limitarse a encontrar otro lugar para depositar los residuos. A su juicio, se requiere avanzar hacia un sistema integral de gestión, que considere infraestructura, tecnología, inversión y mecanismos de reciclaje.
En ese sentido, planteó que el municipio necesita el respaldo financiero del Estado para desarrollar una solución de largo plazo, debido a la magnitud de los recursos que requiere un proyecto de estas características.
“Eso significa muchos millones de inversión y significa una respuesta del Estado a este problema, no de la municipalidad, porque nosotros somos un ente muy pequeño y tenemos que ir a proponerles a ellos una solución”, afirmó.
Entre las alternativas mencionadas se encuentra la posibilidad de avanzar hacia un nuevo relleno sanitario o un centro integral de gestión de residuos, que permita incorporar procesos de tratamiento y reducir los impactos ambientales y las molestias para las comunidades cercanas.
Gárate también mencionó experiencias desarrolladas en las regiones de Los Lagos y en las provincias de Llanquihue y Chiloé, donde existen iniciativas que incorporan tecnología, infraestructura y medidas de mitigación para enfrentar la disposición de basura.
Microbasurales y residuos orgánicos entre los desafíos
La autoridad también vinculó la planificación del futuro sistema con los problemas de microbasurales y disposición irregular de residuos que afectan distintos sectores de Melipilla.
Según señaló, la basura que se genera en los hogares no representa la única preocupación municipal. También existen vertederos informales y desechos abandonados en calles, esquinas y espacios públicos, lo que aumenta la presión sobre la gestión comunal.
“Necesitamos hacernos cargo de nuestra basura y generar una solución integral de residuos. Tenemos que crecer con tecnología e inversión para contar con un relleno sanitario o un centro integral de gestión de residuos que esté a la altura de una provincia en permanente crecimiento”, sostuvo.
Otro de los puntos planteados fue el manejo de los residuos orgánicos, con el propósito de evitar procesos de contaminación y molestias para las comunidades. La alcaldesa señaló que la planificación debe considerar también cómo se reciclará y tratará esta fracción de los desechos domiciliarios.
La visita técnica constituye una primera instancia de evaluación para abordar el futuro de Popeta. Sin embargo, todavía no se ha informado una alternativa definida, su ubicación, el financiamiento requerido ni un calendario de ejecución.
Con una vida útil estimada de cinco años, el desafío para Melipilla será transformar este diagnóstico en un proyecto concreto que permita anticiparse al agotamiento de la capacidad del recinto y establecer un sistema de gestión de residuos con estándares ambientales adecuados para la comuna y la provincia.
El Maipo



