(Brasilia) La 39 Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe concluyó hoy de manera exitosa en Brasil, según sus organizadores, y la próxima edición será en El Salvador en 2028.
Esa cita representará una oportunidad para que nuestro país muestre las transformaciones emprendidas en los últimos años y la apuesta por un modelo agrícola más tecnológico y sostenible, afirmó a Prensa Latina el viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Enrique Domínguez.
A su criterio, con el gobierno del presidente Nayib Bukele ha llegado un nuevo El Salvador, el cual, precisó, ha venido consolidándose como anfitrión de eventos internacionales de alto nivel.
El viceministro destacó que, además de los cambios institucionales y de infraestructura, esta nación centroamericana busca posicionarse como un referente en materia de modernización productiva y desarrollo tecnológico aplicado al campo.
Para Domínguez, la conferencia de 2028 será una plataforma destinada a demostrar que El Salvador avanza hacia una economía agrícola más innovadora y capaz de integrar ciencia, tecnología y conocimiento tradicional.
Resaltó que el sector agropecuario salvadoreño ha dado pasos significativos en la incorporación de herramientas tecnológicas y en la modernización de sus sistemas productivos.
Mencionó la expansión de técnicas y de programas de asistencia técnica con el fin de mejorar el uso de la tierra y elevar los rendimientos agrícolas.
De acuerdo con el viceministro, estas transformaciones responden a la prioridad del gobierno de combatir el hambre mediante políticas públicas que fortalezcan la producción nacional y garanticen el acceso a alimentos.
“Bukele ha sido claro en que el hambre debe ser controlada y que lo público tiene que ser mejor que lo privado”, señaló.
El proceso de modernización agrícola también ha permitido, según Domínguez, un aumento de la producción y la apertura de nuevas perspectivas para la exportación de productos salvadoreños.
Asimismo, destacó que las transformaciones en el campo están generando un renovado interés entre los jóvenes, quienes comienzan a incorporarse a la actividad agrícola mediante proyectos que combinan innovación tecnológica, genética de alto rendimiento y prácticas productivas más eficientes.
Para el viceministro, la experiencia salvadoreña puede aportar lecciones útiles para la región, especialmente en un contexto marcado por los desafíos del cambio climático, la volatilidad de los mercados y las desigualdades estructurales en el acceso a alimentos.
La lucha contra el hambre debe abordarse no solo desde los esfuerzos nacionales, sino también desde la cooperación regional, puntualizó.
Cada país busca disminuir el hambre en su territorio, pero como región también debemos tener la voluntad de trabajar juntos para acabar con ese problema y convertirnos en referentes capaces de alimentar al mundo, enfatizó.
El Maipo/PL




