En un paso estratégico para la modernización de la fiscalización agrícola en el país, el Ministerio de Agricultura firmó un Convenio de Colaboración con cuatro de las principales universidades de la Región del Biobío. La iniciativa busca incorporar herramientas de Inteligencia Artificial (IA) en los procesos de inspección del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), blindando los puertos de la región ante el eventual ingreso de plagas que pongan en riesgo la producción nacional.
El acuerdo se suscribe dentro del proyecto “Capital Humano Avanzado en Inteligencia Artificial para el Biobío”, financiado por el Gobierno Regional, y cuenta con la participación de la Universidad de Concepción (UdeC), la Universidad del Biobío (UBB), la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM) sede Concepción, destacó Elías Vásquez de la oficina de prensa del SAG.
Innovación contra las plagas portuarias
El principal objetivo de esta alianza es diseñar soluciones tecnológicas que aumenten la eficiencia en la vigilancia fitosanitaria del sector silvoagropecuario. En su primera etapa, el convenio se materializará en el desarrollo de un sistema de visión computacional.
Esta tecnología permitirá la detección temprana de plagas cuarentenarias en las cubiertas y superestructuras de los barcos que atracan en las costas chilenas. Específicamente, servirá como soporte clave para que los fiscalizadores identifiquen de manera oportuna amenazas como la Lymantria dispar (conocida popularmente como polilla esponjosa).
Beneficios logísticos: Además de resguardar el patrimonio ecológico y agrícola, el uso de IA promete reducir significativamente los tiempos de permanencia de las naves en los puertos, lo que se traducirá en ahorros económicos y un flujo logístico más dinámico para el comercio.
Declaraciones de las autoridades
La ceremonia de firma contó con la presencia de altas autoridades políticas y académicas, quienes destacaron el impacto multisectorial de la iniciativa:
- Jaime Campos (Ministro de Agricultura): “La preservación de nuestro patrimonio fito y zoosanitario es un deber ineludible. El riesgo cero no existe y, debido a la globalización, la amenaza de ingreso de plagas es constante. El Estado, a través del SAG, debe actuar con rapidez y este desarrollo tecnológico será vital para realizar esa labor con mayor eficiencia”.
- Julio Anativia (Delegado Presidencial Regional): “Este esfuerzo interinstitucional introduce innovación en un momento complejo de inversión y desempleo. Une dos áreas que son absolutamente estratégicas para nuestra región: el sector agrícola y el sector portuario”.
- Ana Narváez (Prorectora de la UCSC, en representación del CRUCH Biobío – Ñuble): “Biobío quiere ser un polo de Inteligencia Artificial, no solo a nivel país, sino a nivel latinoamericano, dado que impartimos el primer Doctorado en este ámbito. Este convenio traspasa la investigación de la academia directamente a los territorios”.
- Roberto Ferrada (Director Regional del SAG): “Nos permite contar con una herramienta de apoyo para que nuestros funcionarios realicen inspecciones de forma mucho más rápida y segura (…) facilitando la adopción de medidas fitosanitarias cuando corresponda”.
Biobío como polo tecnológico
Este proyecto no solo apunta a resolver una problemática técnica de fiscalización, sino que se enmarca en una estrategia mayor: posicionar a la Región del Biobío como un referente de vanguardia en IA aplicada en América Latina. Al vincular la ciencia avanzada con problemas logísticos y de bioseguridad del mundo real, se busca potenciar un crecimiento económico sostenible con un profundo impacto a nivel nacional.
El Maipo




