La iniciativa, liderada por el Instituto de Ecología y Biodiversidad y el Instituto Antártico Chileno, desarrollará una plataforma para monitorear el ingreso de especies exóticas y fortalecer la bioseguridad frente al aumento del turismo y las actividades científicas en la Antártica.
El creciente interés por visitar la Antártica ha impulsado un nuevo proyecto científico que busca proteger uno de los ecosistemas más frágiles del planeta. La iniciativa, encabezada por el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) junto al Instituto Antártico Chileno (INACH), pretende anticipar los riesgos ambientales asociados al aumento del turismo, las investigaciones científicas y las operaciones logísticas en el continente blanco.
El proyecto, denominado “Comprendiendo el rol de las actividades humanas en el riesgo de invasiones vegetales en la Antártica: hacia un sistema de monitoreo y bioseguridad”, comenzará en 2027 y estará liderado por el investigador Eduardo Fuentes-Lillo, del Laboratorio de Invasiones Biológicas de la Universidad de Concepción.
Turismo y cambio climático aumentan los riesgos
Los investigadores advierten que el incremento del flujo de visitantes, junto con los efectos del cambio climático, está reduciendo las barreras naturales que históricamente protegían a la Antártica del ingreso de especies exóticas.
Según explicó Eduardo Fuentes, hoy existe un mayor movimiento de turistas, científicos, embarcaciones y personal logístico, lo que incrementa la posibilidad de transportar semillas, fragmentos de plantas y otros organismos adheridos a la ropa, el calzado o los equipos.
“Hoy existe mucho más movimiento de personas, barcos, turismo, actividades científicas y logísticas, y todo eso aumenta las probabilidades de que lleguen especies exóticas”, señaló el investigador.
Además, indicó que el calentamiento global favorece que organismos que antes no podían sobrevivir en ese ambiente encuentren condiciones para establecerse.
El proyecto fortalecerá la bioseguridad
Uno de los principales objetivos de la investigación será identificar cómo las actividades humanas pueden convertirse, de manera involuntaria, en una vía de ingreso para especies invasoras.
Para ello, el equipo implementará protocolos de monitoreo que incluirán el análisis de ropa, calzado, equipamiento científico, vehículos y carga que ingresen a la Antártica.
Los investigadores esperan detectar los principales puntos de ingreso de especies potencialmente invasoras y fortalecer las medidas de bioseguridad antes de que logren establecerse en el ecosistema antártico.
Ya se registran introducciones de especies exóticas
Hasta la fecha, los estudios científicos han identificado 27 introducciones involuntarias de plantas exóticas en la región de la Península Antártica, la mayoría vinculadas a estaciones científicas.
Aunque gran parte de esas especies no consiguió establecerse de forma permanente, los especialistas advierten que el riesgo aumentará durante las próximas décadas debido al cambio climático y al crecimiento sostenido de la actividad humana.
Plataforma apoyará la conservación del continente
Como parte del proyecto, los investigadores desarrollarán una plataforma interactiva de acceso público que permitirá identificar las zonas con mayor probabilidad de recibir especies exóticas.
La herramienta reunirá información climática obtenida mediante sensores en terreno, registros de biodiversidad, datos sobre actividades humanas y resultados de investigaciones relacionadas con la capacidad de supervivencia de organismos invasores en condiciones antárticas.
El objetivo es entregar información que facilite la toma de decisiones y fortalezca la protección ambiental del continente.
Turismo hacia la Antártica continúa creciendo
El proyecto surge en un contexto de fuerte aumento del turismo antártico. De acuerdo con cifras de la International Association of Antarctica Tour Operators (IAATO) correspondientes a la temporada 2024-2025, cerca de 120 mil turistas visitan cada año el continente a través de cruceros y expediciones especializadas.
Los investigadores sostienen que generar conocimiento científico y fortalecer las medidas de bioseguridad será clave para compatibilizar el creciente interés turístico con la conservación de uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
El Maipo




