Brandon Judd vinculó el respaldo estadounidense para proteger los derechos de Chile sobre el Estrecho de Magallanes con una mayor cooperación en materias que Washington considera estratégicas. El canciller Francisco Pérez Mackenna respondió que Chile puede defender su soberanía sin depender de otro país.
Una nueva tensión diplomática surgió este miércoles en torno al Estrecho de Magallanes, luego de que el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, planteara que la cooperación de Washington con el país en materias estratégicas debe ir acompañada de un trabajo conjunto en los asuntos que interesan a Estados Unidos.
Las declaraciones fueron realizadas durante el Día del Comercio Global, organizado por la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), instancia en la que el diplomático abordó la relación bilateral, el comercio con China y las preocupaciones estadounidenses en materia de seguridad y soberanía.
Judd sostuvo que la relación entre ambos países “va más allá de lo comercial” y señaló que, si Chile quiere contar con cooperación estadounidense para enfrentar materias como el crimen organizado o para proteger sus derechos sobre el Estrecho de Magallanes, deberá también trabajar con Washington en los asuntos que son relevantes para ese país.
Cancillería responde desde el Congreso
Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata del canciller Francisco Pérez Mackenna, quien reiteró que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes no está sujeta a acuerdos de cooperación con terceros países.
Desde el Congreso, el ministro afirmó que “el Estrecho de Magallanes fue, es y será siempre chileno” y sostuvo que Chile cuenta con sus propias capacidades para defender su territorio.
“Nosotros podemos defender nuestra soberanía por nosotros mismos, no necesitamos el apoyo de nadie para defender nuestra soberanía”, afirmó Pérez Mackenna.
Consultado sobre la posibilidad de que el Gobierno formule algún reclamo formal por las palabras del embajador estadounidense, el canciller señaló que la situación será evaluada y que todavía no existe una decisión definitiva sobre una eventual respuesta diplomática.
Una relación que Washington busca ampliar
El intercambio se produce en un contexto de creciente acercamiento entre Chile y Estados Unidos en materias de seguridad, defensa y cooperación internacional.
Durante su intervención, Judd destacó la cooperación entre organismos de ambos países, mencionando específicamente el trabajo entre el FBI y la Policía de Investigaciones (PDI), además de la colaboración militar y la participación chilena en el denominado Escudo de las Américas.
El embajador también aseguró que Estados Unidos no pretende impedir que Chile mantenga relaciones comerciales con China. “Comercien con China, eso no es un problema”, sostuvo, aunque inmediatamente marcó una diferencia entre los vínculos comerciales y aquellos relacionados con seguridad, tecnología e infraestructura estratégica.
Uno de los temas mencionados en este contexto es el proyecto Chile-China Express, iniciativa relacionada con un cable de fibra óptica entre Hong Kong y Valparaíso que ha generado reparos de Washington por sus eventuales implicancias en materia de infraestructura crítica y seguridad.
El trasfondo argentino
Las declaraciones de Judd ocurren además después de semanas de tensión en torno al Estrecho de Magallanes, luego de declaraciones de autoridades militares argentinas que cuestionaron aspectos relacionados con la soberanía chilena sobre la zona austral.
La controversia llevó al Gobierno chileno a reiterar que los límites territoriales están establecidos en instrumentos internacionales, entre ellos el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
En este escenario, Estados Unidos ha manifestado públicamente su respaldo a la soberanía chilena sobre el Estrecho. Sin embargo, las declaraciones de Judd introducen otro elemento en la discusión: la vinculación de ese respaldo con una cooperación más amplia entre Santiago y Washington.
El ministro de Defensa, Fernando Barros, llamó a considerar el contexto de las declaraciones del embajador y destacó que la relación entre ambos países comprende ámbitos comerciales, tecnológicos y de defensa. También recordó que Judd anteriormente había afirmado que el Estrecho de Magallanes pertenece a Chile.
La discusión deja así una tensión abierta entre dos elementos: por un lado, el interés de Chile en mantener y profundizar sus alianzas estratégicas internacionales; por otro, la necesidad de que cualquier cooperación en materias de seguridad y defensa preserve el principio de autonomía en las decisiones sobre soberanía territorial.
Por ahora, Cancillería evalúa si las palabras del embajador ameritan una reacción diplomática formal, mientras el Gobierno insiste en que la soberanía sobre el Estrecho no está en negociación.
El Maipo



