Joel Olmos, alcalde de La Cisterna y figura emergente de la centro izquierda, habla en exclusiva con elmaipo.cl sobre los recortes del gobierno de Kast, las deudas del gobierno Boric y el llamado a construir un nuevo movimiento político desde los territorios.
Ingeniero civil industrial y magíster en gestión pública de la Universidad de Chile, Joel Andrés Olmos Espinoza llegó a la alcaldía de La Cisterna tras dos derrotas electorales —en 2012 y 2016— que no hicieron más que templar su convicción política. Hoy cumple dos períodos consecutivos al frente de esa comuna del sector sur de la Región Metropolitana, consolidándose como uno de los líderes con mayor proyección de la centro izquierda chilena. Este mes, su nombre resonó con fuerza al interior de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), donde encabezó la oposición a los recortes impulsados por el gobierno de José Antonio Kast.
Un ataúd a La Moneda
— Mayo ha sido un mes de mucha movilización para los alcaldes y la ACHM. Incluso llegaron con un ataúd hasta el Palacio de La Moneda. ¿Qué sucedió con esa acción? ¿Hubo acuerdos, algún acercamiento con el Presidente?
Primero es necesario precisar que lo del ataúd tiene que ver con una reunión que realizamos en el Colegio Médico, donde un grupo de alcaldes convocados por la Comisión de Salud de la ACHM fuimos informados de que se recortarán 23 Programas de Reforzamiento de Administración Primaria (PRAPs) y se rebajará un 15% en otros 15 programas. Desde nuestros cálculos, eso significará 130.000 atenciones de salud menos en las comunidades.
Allí surgió la idea de llevar una carta al Palacio de La Moneda acompañados de un ataúd simbolizando la muerte de la salud pública. Estamos hablando de eliminar, por ejemplo, la atención domiciliaria a personas postradas, los cuidados paliativos para quienes tienen cáncer o alta dependencia médica, y los recortes al Fondo de Farmacia, que es la fuente de medicamentos para enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y afecciones cardiovasculares.
“Si la gente está enferma, si no tiene dónde vivir, si no se educa, no puede trabajar ni ser independiente del Estado. Recortemos otras cosas, pero no salud, educación y vivienda.”
Y posterior a esta “perfomance” nos reunimos con el presidente Kast, que después de escucharlo le planteamos nuestro rechazo a sus políticas de recorte. Allí le señalé la contradicción de recortar servicios esenciales mientras se estudia descontar impuestos a empresas cuyas utilidades se van a Panamá. Y esto generó todo el revuelo producto que aún esta fresco aquello que se ventiló durante los debates y campaña presidencial.
Salimos muy enojados, muy frustrados, y eso ha ido desencadenando distintas estrategias, enfatiza Olmos.
Los recortes en concreto
— ¿Qué otros recortes están en estudio?
La atención hospitalaria. Habrá recortes muy significativos en la medicina de nivel terciario: especialidades, operaciones, exámenes como ecografías, escáner, ecotomografías. Y eso se suma a una fila que ya hoy es gigantesca. La gente que no puede acceder a atención médica de segundo y tercer nivel no desaparece: se deteriora.
El gobierno anterior
— Siendo usted crítico, aunque no opositor de la administración Boric, ¿cuales fueron las materias pendientes?
Hay que reconocer avances: el aumento de pensiones, la ley de padres ausentes, avances en seguridad. Pero también hay que decir con claridad que se robusteció el modelo de AFP y no se profundizó en los cambios estructurales que el país necesita. Entre ellos, la nacionalización de bienes y recursos que son propiedad del Estado, debates que se pudieron haber zanjado mediante plebiscitos.
Los amarres de esta democracia tutelada, excesivamente presidencial, son brutales. Soy un convencido de que deben existir referéndums revocatorios, como en Bolivia, e iniciativas populares de ley, como en la mayoría de los países europeos. Necesitamos otro tipo de democracia, mucho más representativa y no anclada a una concepción binominal de la política al estilo norteamericano.
Los huérfanos de la izquierda
— Alcaldes como Matías Toledo, el gobernador Rodrigo Mundaca, la senadora Fabiola Campillai y otros representantes civiles han llamado a conformar un movimiento de los “huérfanos de la izquierda”. ¿Qué significa ese término y a qué responde?
Hablamos de huérfanos de representación institucional. Personas que no tienen domicilio político y se sienten ajenas a los partidos tradicionales. Muchos vienen de las luchas contra la dictadura, de los movimientos por la defensa del agua, la tierra, los territorios, las pobladoras y los estudiantes. Gente como Gustavo Gatica, quien siendo independiente pudo acceder al Parlamento gracias al Partido Comunista, porque el Frente Amplio le cerró la puerta.
“Si estamos solos, sin coordinación, lo que sucede es que el resto de los sectores organizados —los que defienden el capital y el neoliberalismo— nos ganan. De eso se trata esta articulación.”
Este movimiento debe abrazar las expresiones sociales ligadas al territorio, al municipio comunitario, al comunitarismo. Es muy pronto para hablar de partido político, pero esa opción siempre está sobre la mesa, porque en nuestro modelo democrático los movimientos sociales tienen enormes restricciones para acceder a la disputa política formal.
Una crisis también espiritual
— Usted es evangélico. ¿Cómo articula esa dimensión con su visión política?
Vengo del mundo de la espiritualidad y creo que estamos viviendo en un mundo en crisis. El genocidio palestino, la guerra en Ucrania, la agresión contra Irán: son muestras de lo terrible que está el mundo. Pero esa crisis también es espiritual, y responde a la crisis del modelo capitalista y neoliberal, que trae consigo la ambición, la violencia y la egolatría.
Creo que la política debe responder a esas necesidades profundas. Y la respuesta es el sentido comunitario, la territorialidad. Lo que compartimos quienes nos hemos juntado en este proceso es un horizonte de transformación similar: redistribuir radicalmente la riqueza y el poder político para que todos formemos parte de los beneficios del desarrollo. Eso es lo popular.
El Maipo




