El ingreso de motocicletas y vehículos 4×4 a dunas y zonas costeras puede destruir huevos y polluelos y alterar el comportamiento de las aves por el ruido de los motores. La autoridad ambiental anunció mayor coordinación para fiscalizar el sector durante la temporada reproductiva.
El ingreso de motocicletas al Humedal de la Desembocadura del Río Elqui volvió a poner en evidencia la presión que enfrentan los ecosistemas costeros de la Región de Coquimbo durante uno de los períodos más sensibles para la fauna.
El hecho ocurrió mientras voluntarios trabajaban en la instalación de cercos destinados a proteger las zonas de nidificación del Pilpilén común (Haematopus palliatus). En ese momento, el grupo sorprendió a motociclistas circulando por el ecosistema.
Tras el episodio, la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente reiteró que el tránsito de vehículos motorizados por el borde costero y sectores de dunas está prohibido y llamó a respetar las áreas destinadas a la protección de la biodiversidad.
La seremi del Medio Ambiente, Jovanka Rendic Véliz, enfatizó que el problema no se limita al daño físico que pueden provocar los vehículos sobre la flora y fauna.
El ruido de los motores también puede generar alteraciones en el comportamiento de las aves durante la reproducción, provocando que abandonen temporalmente sus nidos y dejando huevos y polluelos expuestos a depredadores y otras amenazas.
Una temporada clave para el Pilpilén
Entre agosto y marzo, el Pilpilén utiliza playas, dunas y sectores cercanos a la desembocadura del Río Elqui para reproducirse.
Uno de los principales problemas es que sus huevos y polluelos presentan tonalidades que se confunden con la arena, lo que dificulta que sean detectados por quienes circulan por estos espacios.
Por ello, el ingreso de vehículos puede convertirse en una amenaza directa para ejemplares que permanecen prácticamente invisibles sobre el terreno.
Desde la Seremi destacaron además el trabajo de organizaciones ambientales y voluntarios que han participado en la instalación de cercos de protección y en acciones de educación para reducir el impacto de las actividades humanas sobre el humedal.
Una zona de importancia para las aves
La relevancia ambiental del sector va más allá del Pilpilén. En 2024, la bahía de Coquimbo fue reconocida como Sitio de Importancia Hemisférica para Aves Playeras (RHRAP/WHSRN) debido a su importancia para distintas especies.
El área funciona como sitio de reproducción para el Pilpilén común, el Chorlo nevado (Anarhynchus nivosus) y el Queltehue común (Vanellus chilensis), entre otras aves.
También constituye un espacio de alimentación para especies migratorias neárticas durante primavera y verano, mientras que en otoño e invierno recibe aves migratorias australes que utilizan el lugar para alimentarse y descansar.
El sector cuenta además con un registro histórico de más de 170 especies de aves, lo que refuerza su importancia como ecosistema costero.
La protección de estos espacios resulta especialmente relevante en un contexto en que las dunas, humedales y otros ambientes costeros enfrentan una creciente presión por actividades humanas.
Refuerzan fiscalización en el sector
Tras el episodio, la Seremi del Medio Ambiente informó que reforzará la coordinación con la Armada de Chile, la Municipalidad de La Serena y organismos fiscalizadores para aumentar los patrullajes en el área de la desembocadura.
El objetivo será detectar el ingreso de vehículos motorizados y aplicar las sanciones correspondientes cuando se infrinja la normativa.
La autoridad ambiental insistió en que las dunas y el humedal deben entenderse como parte de un mismo sistema ecológico, por lo que las intervenciones sobre estos espacios pueden tener consecuencias sobre el conjunto del ecosistema.
En plena temporada de nidificación, el llamado apunta especialmente a evitar el ingreso de motocicletas y vehículos 4×4 a sectores donde la presencia de huevos y polluelos puede pasar inadvertida para quienes transitan por la arena.
El Maipo




