Las precipitaciones registradas junto a temperaturas medias crean las condiciones ideales para el desarrollo de hongos y bacterias en plena época de floración y brotación. Desde el INIA Quilamapu instan a reforzar las medidas preventivas para resguardar la calidad de la fruta.
Las recientes lluvias registradas en la zona centro-sur del país, combinadas con temperaturas medias, han encendido las alarmas en el sector agrícola. Esta condición meteorológica genera un ambiente idóneo para la proliferación y dispersión de hongos y bacterias patógenas, especialmente en momentos críticos como la floración y el surgimiento de brotes tiernos.
La investigadora y encargada del Laboratorio de Fitopatología de INIA Quilamapu, Daina Grinbergs, advirtió sobre la vulnerabilidad de los huertos en esta etapa del ciclo productivo. “Hay patógenos que atacan distintos órganos del frutal y dentro de los tejidos más susceptibles están las flores, que comienzan a desarrollarse ahora en frutales como cerezo, arándano y pomáceas, además de los brotes tiernos, como los de vid”, explicó.
Amenaza para la calidad y exportación
Entre los principales riesgos para la floración destaca la presencia de hongos patógenos como Botrytis y Alternaria. La gravedad de estos agentes radica en que provocan pudriciones latentes que no siempre se visibilizan de forma inmediata, sino que pueden manifestarse semanas o meses después, durante la cosecha o el almacenaje. Ss
Esta situación impacta directamente el potencial comercial de la fruta. Según Grinbergs, la manifestación tardía de la pudrición complica la toma de decisiones sobre el destino del producto, condicionando si este cuenta con la calidad necesaria para soportar trayectos largos de exportación o si debe redirigirse al mercado interno. Por ello, el monitoreo constante desde las primeras etapas de desarrollo resulta fundamental.
Aumento de enfermedades de madera
El exceso de humedad y las temperaturas templadas no solo amenazan a las flores y brotes, sino que también estimulan la reproducción y diseminación de patógenos que afectan la estructura leñosa del árbol. Entre estos destacan bacterias como Pseudomonas y Xanthomonas, junto a hongos como Cytospora, Chondrostereum, Calosphaeria y Neofusicoccum.
Para frenar la propagación de estas patologías de madera dentro del huerto, la especialista enfatizó que la primera línea de defensa es reducir las fuentes de inóculo, eliminando y retirando del predio todos los restos de madera infectada.
Recomendaciones clave para los productores
Ante este escenario de riesgo fitosanitario, INIA Quilamapu aconseja adoptar un esquema integral de protección preventiva:
- Uso de coberturas: En huertos que dispongan de techos o coberturas (como es habitual en cultivos de cerezo), mantenerlas activas para minimizar la exposición directa a las lluvias.
- Aplicaciones preventivas: Utilizar fungicidas químicos y biológicos antes de que se consolide la infección, asegurando una rotación adecuada de los ingredientes activos para prevenir resistencias.
- Cuidado de heridas y podas: Evitar lesiones innecesarias en la estructura del árbol y proteger rigurosamente los cortes de poda, los cuales actúan como vías de entrada directas para hongos y bacterias.
El Maipo



