Con la llegada de la primavera, la incorporación de flora funcional en los huertos se consolida como una estrategia clave para fortalecer la salud de los cultivos. La siembra de flores seleccionadas no solo ornamenta el paisaje, sino que provee refugio y alimento —como néctar y polen— a organismos benéficos, entre los que destacan chinitas, crisopas y microavispas parasitoides, reconocidos por su labor en el control biológico.
Nancy Vitta P., investigadora de la unidad de Entomología de INIA La Platina, destaca el valor de esta práctica en el equilibrio de los agroecosistemas: «Aporta biodiversidad y equilibrio, proporcionando refugio y alimento para polinizadores y enemigos naturales de las plagas. Además, ayuda a mejorar la salud del suelo, favorecer la polinización y contribuir a un manejo más sostenible de los cultivos, reduciendo la dependencia de agroquímicos».
Sin embargo, la especialista enfatiza que los mix florales funcionan como una herramienta complementaria dentro del manejo integrado de plagas y no como una solución automática. Para que resulten efectivos, no basta con sembrar cualquier variedad; la selección de especies debe responder a objetivos concretos, como atraer polinizadores específicos, albergar depredadores naturales o combinar ambos propósitos mediante floraciones escalonadas.

Especies recomendadas para primavera y verano
Para estructurar un mix floral diversificado que asegure oferta de recursos durante varios meses e incluso a lo largo de todo el año, se sugiere incorporar especies como:
Flores de jardín y ornamentales: Caléndula, cosmos, tagete, girasol, alisum, espuela de galán, dedal de oro, zinnia, petunia, gazania, dalia, lavanda, portulaca, aster, ranúnculo, jazmín, lantana, agapanto y fresia.
Hierbas aromáticas y hortícolas: Borraja, cilantro, perejil y orégano.
Ubicación estratégica en el predio
El emplazamiento de los espacios florales debe planificarse según el diseño del cultivo y las necesidades operativas. Las áreas más idóneas incluyen:
- Bordes y cabeceras del huerto: Ideales para crear corredores biológicos sin interferir con el paso de maquinaria o labores agrícolas.
- Sectores adyacentes a los cultivos: Facilitan el desplazamiento de los controladores biológicos hacia las áreas afectadas por plagas.
- Entre hileras: Opción viable siempre que la logística y el sistema productivo lo permitan.
Claves para una implementación exitosa
Para garantizar el establecimiento y la continuidad de la flora funcional, se deben considerar los siguientes factores de manejo:
- Acondicionamiento del terreno: Realizar una adecuada preparación del suelo, definir la época y densidad de siembra, y asegurar la disponibilidad de agua.
- Mantenimiento constante: Controlar malezas competidoras, dar seguimiento al desarrollo de las plantas y planificar resiembras periódicas.
- Protección de la fauna útil: Evitar la aplicación de insecticidas durante los momentos de mayor actividad de los polinizadores y controladores biológicos, resguardando así la efectividad del control natural en el agroecosistema.
El Maipo



