Una investigación encabezada por especialistas del Núcleo Milenio MASH y la Universidad de Los Lagos permitió conocer con mayor precisión cómo evolucionan los bosques de huiro a lo largo de la costa chilena, utilizando monitoreo satelital y herramientas matemáticas avanzadas.
El estudio se enfocó en el Macrocystis pyrifera, una de las macroalgas más importantes del ecosistema marino del Pacífico sur, capaz de formar extensos bosques submarinos que sirven de refugio y fuente de alimento para múltiples especies.
La investigación fue liderada por Eduardo Guajardo-Rubilar, integrante del Núcleo Milenio MASH y del centro i~mar de la universidad, junto a un equipo científico que combinó imágenes satelitales con modelos bayesianos para analizar el comportamiento del huiro en distintas zonas del país.
Uno de los principales hallazgos fue la existencia de diferencias importantes entre el norte y el sur de Chile. Mientras en el extremo austral los bosques de huiro presentan mayores extensiones y ciclos estacionales más notorios, en la zona norte muestran una dinámica más cambiante entre años, aunque con mayor estabilidad frente a las estaciones.
Según los investigadores, gran parte de estas diferencias está asociada a la surgencia costera, fenómeno oceanográfico que transporta nutrientes desde aguas profundas hacia la superficie y favorece el crecimiento de estas macroalgas.
“Este estudio demuestra que estos bosques responden a procesos que ocurren en distintas escalas. Existen diferencias en sitios separados por tan solo 7 km, pero que cambian coordinadamente en sitios alejados hasta alrededor de 225 km”, explicó Guajardo-Rubilar.
El trabajo también entregó una señal positiva respecto al estado de conservación de estos ecosistemas. De acuerdo con los datos analizados, durante la última década no se observaron evidencias de una disminución masiva de los bosques de huiro en las costas chilenas.
Los autores destacan que este tipo de monitoreo permite detectar áreas vulnerables, identificar sectores con potencial para el cultivo sustentable y mejorar la respuesta frente a fenómenos extremos asociados al cambio climático.
Además, remarcaron la importancia de integrar ciencia, tecnología y participación comunitaria en iniciativas de conservación marina, incluyendo proyectos ciudadanos como “Mapeadores de Macroalgas”, orientados al seguimiento y protección de estos ecosistemas submarinos.
El Maipo




