Pescadores y organizaciones locales alertaron por el desplazamiento de residuos industriales hacia la costa tras las precipitaciones. El diputado Jaime Araya solicitó antecedentes al Ministerio del Medio Ambiente, la SMA y la PDI.
Las intensas lluvias que afectaron a Tocopilla, en la Región de Antofagasta, volvieron a poner en el centro de la discusión los pasivos ambientales asociados a antiguas instalaciones termoeléctricas de la comuna.
Pescadores artesanales y organizaciones locales denunciaron el desplazamiento de residuos industriales hacia el borde costero, situación que motivó al diputado Jaime Araya (ind.-PPD) a solicitar la intervención de organismos ambientales y policiales para determinar el origen y eventual impacto del material.
La situación fue reportada por El Desconcierto, medio que recogió los antecedentes entregados por representantes locales y las acciones impulsadas por el parlamentario.
De acuerdo con las denuncias, las precipitaciones habrían generado el arrastre de material proveniente de antiguos depósitos de cenizas vinculados a las termoeléctricas de Engie y AES Gener, alcanzando sectores cercanos al mar.
Por ahora, el origen exacto, la composición y el nivel de afectación del material deben ser determinados mediante fiscalizaciones y análisis técnicos.
Preocupación por los pasivos ambientales
El episodio volvió a generar cuestionamientos entre habitantes y organizaciones de Tocopilla respecto de los residuos que permanecen en terrenos asociados a antiguas operaciones industriales.
El consejero regional por la provincia de Tocopilla, Gustavo Carrasco, planteó que el cierre de las operaciones a carbón debió contemplar también una solución definitiva para los depósitos de cenizas que permanecen en la comuna.
La preocupación se extiende al posible impacto que el desplazamiento de estos materiales pueda generar sobre el ecosistema marino y las actividades desarrolladas en el borde costero.
Francisco Salamanca, representante de Tocopilla Digna y de la Fundación Pájaro Niño, sostuvo que las organizaciones locales esperan una respuesta de las autoridades frente a la situación y una revisión de los pasivos ambientales existentes en distintos sectores de la comuna.
Según explicó, todavía no existe claridad suficiente sobre las consecuencias que el escurrimiento de estos materiales podría tener para la biodiversidad y la población.
Solicitan fiscalización ambiental
Frente a las denuncias, el diputado Jaime Araya, integrante de la Comisión de Medioambiente de la Cámara, presentó requerimientos ante distintas instituciones para esclarecer lo ocurrido.
Las gestiones fueron dirigidas al Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) y la Policía de Investigaciones, específicamente a la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (Bidema).
El objetivo es determinar qué tipo de material habría sido desplazado por las lluvias, establecer su eventual impacto y verificar si existen responsabilidades asociadas al manejo de los antiguos depósitos industriales.
El parlamentario calificó la situación como un posible riesgo para el ecosistema marino y para la población de Tocopilla, por lo que solicitó que los organismos competentes concurran al lugar y realicen las evaluaciones correspondientes.
Piden presencia de las autoridades en Tocopilla
Araya también solicitó que el Ministerio del Medio Ambiente coordine una fiscalización en terreno y que las empresas relacionadas con los antiguos depósitos entreguen información sobre las instalaciones y los materiales que permanecen en ellas.
El diputado pidió además la presencia de la SMA en la zona para determinar las condiciones en que se encuentran los depósitos y establecer si el episodio ocurrido tras las lluvias configura eventuales infracciones ambientales.
La preocupación de los habitantes se concentra ahora en conocer el resultado de las inspecciones y análisis que puedan realizar las autoridades. Mientras tanto, el episodio vuelve a poner en discusión el manejo de los pasivos ambientales que permanecen en Tocopilla tras décadas de actividad industrial.
El Maipo




