Pese a los intentos del primer ministro, Mark Carney, de presentar los centros de datos como una oportunidad de reforzar la soberanía digital, un número cada vez mayor de comunidades rechaza estos proyectos ante temores por posibles aumentos en las facturas de electricidad y por los impactos ambientales, según la prensa occidental.
De acuerdo con los reportes, esta situación es un reflejo del escepticismo hacia los proyectos de granjas de servidores que ha derivado en cientos de prohibiciones en Estados Unidos, así como en una moratoria a nivel estatal en Nueva York.
Ejemplos recientes en Canadá son los municipios de Oakville, en Ontario, y Rocky View, en Alberta, que impusieron moratorias de un año a los desarrollos de centros de datos. Mientras que, en la provincia escasamente poblada de Manitoba, el premier Wab Kinew vetó un proyecto que sería construido en las afueras de Winnipeg bajo el argumento de que los inconvenientes superaban los beneficios.
Si bien el número de prohibiciones locales aún es limitado, resalta la prensa; sondeos recientes exhiben que el rechazo es extendido. Por ejemplo, una encuesta del Angus Reid Institute, indicó que el 68% de los encuestados se opondría a un gran centro de datos de IA cerca de su hogar; en tanto, un sondeo de Leger reveló que cuatro de cada cinco personas dijeron estar preocupadas por posibles aumentos de las facturas de electricidad y por los impactos ambientales.
Además, se añade que dos de las tres peticiones con más firmas presentadas a la Cámara de los Comunes de Canadá piden detener estos proyectos, lo que ha llevado al Nuevo Partido Democrático a exigir una pausa a nivel nacional.
El Maipo/Sputnik




