El jefe del Servicio Federal de Impuestos de Rusia, Daniil Egorov, y el comisionado de la Administración Estatal de Impuestos de China, Hu Jinglin, firmaron un Memorando de Entendimiento que inicia un proceso de profunda integración tecnológica entre los dos países, que abarca la transformación digital, programas de formación conjuntos y la coordinación internacional.
Por Chloe Maluleke y el Dr. Iqbal Survé
Si bien carece del dramatismo de una cumbre de ministros de Asuntos Exteriores o un alto el fuego militar, el acuerdo firmado entre las autoridades tributarias de Rusia y China el 21 de abril de 2026 podría resultar igualmente trascendental para la estructura a largo plazo del orden económico no occidental. El jefe del Servicio Federal de Impuestos de Rusia, Daniil Egorov, y el comisionado de la Administración Estatal de Impuestos de China, Hu Jinglin, firmaron un Memorando de Entendimiento que da inicio a un proceso de profunda integración tecnológica entre ambos países, que abarca la transformación digital, programas de capacitación conjuntos y la coordinación internacional. Detrás del lenguaje burocrático se esconde un avance verdaderamente significativo.
En esencia, el memorándum trata sobre datos, específicamente sobre la capacidad de dos de las economías más grandes del mundo para compartirlos prácticamente en tiempo real. Según los expertos, se espera una mayor transparencia en las transacciones financieras y un intercambio de datos más rápido entre las autoridades, ya que las operaciones transfronterizas serán más transparentes a medida que las autoridades tributarias puedan comparar con mayor rapidez los datos sobre transacciones de comercio exterior, incluyendo contrapartes, pagos, entregas, facturas, valor aduanero e informes fiscales.
El motor que impulsa gran parte de esta ambición por parte china es el Sistema Tributario Dorado, una plataforma que, a lo largo de tres décadas, se ha convertido en una de las herramientas de vigilancia fiscal más sofisticadas del mundo. El Sistema Tributario Dorado integra datos bancarios y operaciones comerciales, como el registro y la concesión de licencias, así como información de fondos sociales, aduanas e incluso datos de consumo eléctrico. Cuando las mercancías cruzan la aduana china, el sistema ya dispone de detalles sobre su precio, volumen y fabricante. La implicación práctica para el comercio ruso-chino es sorprendente: cada vez que una empresa rusa presenta una declaración de compras a China, las autoridades rusas solicitan y comparan datos del sistema chino, y gracias a los códigos estandarizados de clasificación de productos, el intercambio es prácticamente instantáneo.
El sistema ruso equivalente es AIS Tax-3, una plataforma centralizada que agrega datos de bancos, registros civiles, autoridades de vehículos, registros de propiedad y sistemas de caja, funcionando como el núcleo del servicio tributario. La integración de estos dos sistemas crea lo que los expertos describen como un puente digital sin fisuras: monitoreo integral de las operaciones de exportación e importación, comparación automatizada de flujos financieros en virtud de contratos de comercio exterior y el uso de inteligencia artificial para identificar patrones de precios sospechosos o estructuras intermediarias utilizadas para desviar ganancias.
Para las empresas legítimas, la noticia es mayormente positiva. Los exportadores podrán confirmar tipos de IVA cero con mayor rapidez, ya que las autoridades fiscales verán la confirmación de la recepción de mercancías en China en tiempo real, y la introducción automatizada de datos reducirá el número de auditorías y solicitudes. Un historial transparente en el sistema integrado también podría mejorar el acceso a préstamos y a la contratación pública. Sin embargo, para quienes operan en zonas grises, el panorama es considerablemente menos alentador. Las transacciones sospechosas ahora pueden bloquearse inmediatamente tras su detección, en lugar de meses después tras las auditorías, y la manipulación artificial de precios o las estructuras intermediarias ficticias serán mucho más difíciles de ocultar cuando las discrepancias entre los valores de exportación e importación sean visibles al instante para ambos sistemas simultáneamente.
El contexto estratégico más amplio también es importante. Los responsables de las dos autoridades tributarias prestaron especial atención a la profundización de la cooperación entre los Estados miembros de los BRICS y los países socios, dada la presidencia del grupo que ostentará China en 2027, incluyendo la creación de una secretaría tributaria permanente y un sistema adicional de intercambio de datos dentro de los BRICS. Rusia ha presentado explícitamente el intercambio de información tributaria en todo el grupo BRICS como un paso estratégicamente importante hacia la “soberanía tecnológica”, un lenguaje que indica que se trata tanto de independencia geopolítica de la infraestructura financiera dominada por Occidente como de eficiencia en la recaudación de ingresos.
Aún queda por ver si es posible lograr una base de datos tributaria unificada para los BRICS. Los Estados miembros tienen sistemas económicos, regímenes tributarios y capacidades institucionales muy diferentes. Sin embargo, el acuerdo entre Rusia y China es una prueba tangible de que el concepto es viable. Si se implementa con éxito, el proyecto podría representar un paso importante hacia una mayor integración económica dentro de los BRICS y transformar el panorama tributario mundial, según Mikhail Khachaturyan, de la Universidad Financiera dependiente del Gobierno de Rusia.
En una era en la que las sanciones occidentales han acelerado el impulso de Moscú y Pekín por construir infraestructuras financieras paralelas, un marco tributario digital compartido es a la vez una herramienta práctica y una declaración política, que reescribe silenciosamente las reglas de la soberanía económica desde dentro hacia fuera.
*Dr. Iqbal Survé es el expresidente del Consejo Empresarial de los BRICS y copresidente del Foro de Medios de Comunicación de los BRICS y de la BRNN.
*Chloe Maluleke es asociada de BRICS+ Consulting Group, especialista en Rusia y Oriente Medio.
El Maipo/BRICS




