Por Sergio Pintado
Productores argentinos de miel se quedaron la mayoría de las cuotas de exportación a la Unión Europea y evidenciaron el costo de la falta de acuerdo dentro del Mercosur. Expertos consultados por Sputnik advirtieron que el problema afecta mayormente a los socios pequeños como Paraguay y Uruguay.
La falta de acuerdo entre los miembros del Mercosur sobre cómo repartir las cuotas de acceso al mercado de la UE resultó en un beneficio para los productores argentinos de miel, que en pocos días concentraron la mayor parte del cupo de exportaciones sin aranceles, dejando a sus pares del bloque sin acceso a los beneficios del acuerdo comercial que entró en vigencia provisional el 1 de mayo.
El éxito argentino fue celebrado por el ministro de Desregulación argentino, Federico Sturzenegger, a través de sus redes sociales: “La historia desconocida de cómo los productores argentinos se quedaron con gran parte de la cuota sin arancel de miel de la UE”.
🇦🇷🍯🇪🇺 Argentina acapara los envíos de miel a la UE y acelera un debate incómodo en el Mercosur
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) May 20, 2026
▫️ Productores argentinos de miel se quedaron la mayoría de las cuotas de exportación a la Unión Europea y evidenciaron el costo de la falta de acuerdo dentro del Mercosur. Esto fue… pic.twitter.com/qStpd2pmoz
El jerarca explicó que una gestión de su cartera permitió que los exportadores argentinos consiguieran sus “autocertificación de origen” de manera inmediata, sin esperar los plazos de hasta tres años que este trámite solía demandar. “
Mientras los productores uruguayos, brasileños y paraguayos seguían corriendo con los pelpas (papeles) de un lado para el otro con las cámaras, nuestros productores ya tenían todo resuelto. Presentaron y se llevaron la cuota”, complementó.
La rapidez de los productores argentinos de miel fue recibida con preocupación entre los demás empresarios del bloque, dado que la falta de acuerdo sobre cuotas llevó a que los cupos ofrecidos por la Unión Europea se otorgaran mediante el denominado sistema FIFO (“primero ingresa, primero sale” por sus siglas en inglés), que privilegia a los productores que terminan antes con los documentos de exportación sin importar el país del que provengan.
“Este mecanismo implica que el que se mueve primero se queda con la mayor parte de las ganancias y eso puede generar dinámicas de competencia intrabloque. Si bien en el corto plazo puede generar una ganancia un poco mayor para unos, en el mediano plazo no permite una buena operativa de negocios, una planificación y un armado de estrategias de inserción en el mercado europeo”, explicó a Sputnik el analista internacional uruguayo Nicolás Pose.
Pose aclaró, además, que la ventaja que obtuvieron los productores argentinos de miel es pasajera, ya que Brasil, Paraguay y Uruguay aún no tienen listos los certificados de origen pero eventualmente lo harán.
De todos modos, el experto advirtió que mientras se mantenga la falta de acuerdo sobre cuotas de acceso para cada país, el esquema “termina beneficiando a los países más grandes”, que cuentan con “redes más consolidadas de proveedores y ventajas estructurales sobre los países pequeños”.
Una queja con sustento
También consultado por Sputnik, el experto paraguayo en Derecho del Mercosur Mario Paz Castaing consideró que la molestia de productores paraguayos y uruguayos es comprensible dado que “prácticamente Argentina y Brasil acapararon las cuotas de exportación a la Unión Europea”, por lo que alcanzar un acuerdo se vuelve más necesario para aprovechar el potencial del acuerdo comercial.
“Esto es lo que está faltando en el Mercosur, ponernos de acuerdo en cosas fundamentales como las cuotas. Son los temas que, en este momento, pueden hacer a la resurrección del Mercosur, un bloque está en estado de irrelevancia”, subrayó el analista paraguayo.
En efecto, para Paz Castaing las posibilidades que ofrece el acuerdo con la UE deberían “motivar” al bloque sudamericano a resolver sus diferencias internas y apostar, más que por una competencia en el acceso al mercado europeo, apostar por “cadenas especializadas de valor que se puedan agregar”.
En ese sentido, consideró que los países del bloque deberían aprender a “diferenciarse” con producciones especializadas y no contentarse con que todos los miembros del bloque exporten solamente los productos históricos de la región como la carne, la soja u otros productos agrícolas.
Una negociación en curso
Consultado por Sputnik, el presidente de la Federación Rural de Uruguay, Rafael Normey, confirmó que el esquema actual perdurará hasta finales de 2026. Hasta entonces, reconoció, “los más ágiles van a ser los que van a poder aprovechar”.
La situación cambiará a partir de 2027, explicó el dirigente, debido a que la Unión Europea dispuso un plazo hasta septiembre de 2026 para que los países del Mercosur presenten una propuesta de distribución de las cuotas que estará vigente desde el 1 de enero del año entrante.
“En realidad lo que esperamos ahora es que haya una negociación entre los países, que llegue a determinado puerto con las cuotas de todos los productos y que, a partir de 2027, mal o bien, el tema esté ordenado”, explicó el representante de los productores rurales uruguayos.
Pose, por su parte, recordó que estas negociaciones ya están comenzando entre los países, aunque por el momento existen posiciones disímiles entre los miembros del bloque. Así, mientras Paraguay propone una distribución de cuotas del 25% para cada miembro, Brasil va por el otro extremo: que las cuotas se determinen en base al acceso al mercado mundial de cada uno de los países.
El analista remarcó que mientras la postura de Paraguay parece ignorar la diferencia de tamaño de las economías del bloque, la de Brasil podría “sobrerrepresentar” a la potencia sudamericana dejando muy relegados a los otros miembros.
En contrapartida, dijo, una propuesta trabajada por Argentina y Uruguay buscaría centrarse en un “camino intermedio”, apuntando a que la cuota se determine según cada producto y a partir de la participación que cada país del Mercosur ya tenía en ese rubro antes del acuerdo.
Una visión “mercosuriana”
Para Pose, la postura de Brasil acabará siendo determinante en este proceso, tanto si hace primar su postura y su liderazgo como mayor potencia del bloque, como si finalmente termina aceptando un acuerdo intermedio que contemple también a los miembros menores del grupo.
“Si termina primando la lógica planteada por Argentina y Uruguay, eso mostraría que Brasil de alguna manera está optando por una posición más mercosuriana, aceptando que el peso de su economía no quede plasmado totalmente en esas cuotas”, valoró el experto.
Paz Castaing remarcó que el Mercosur necesita poder alcanzar acuerdos internos que lo fortalezcan dentro de “la era de reducción del multilateralismo a raíz de las políticas aislacionistas y proteccionistas de EEUU y los países que adhieren a estas corrientes de pensamiento”.
En ese sentido, hizo hincapié en que el grupo es un fuerte productor de alimentos y artículos “que son necesarios para la supervivencia de múltiples sectores hoy agobiados por la guerra o los conflictos internacionales”, por lo que tiene mucho que aportar en el contexto actual siempre que mantenga su “integración”.
“Nuestras Cancillerías es necesario forjar una hoja de ruta que nos conduzca realmente a estas cadenas de valor que necesitamos exportar y dotar de mejores condiciones para nuestros países”, reiteró.
El Maipo/Sputnik




