Bajo las brillantes lámparas de araña del edificio del Banco de China en Johannesburgo, el embajador chino Wu Peng se dirigió a una reunión de inversores, responsables políticos y tecnócratas.
Por Ayanda Holo
Bajo las brillantes lámparas de araña del edificio del Banco de China en Johannesburgo, el embajador chino Wu Peng se dirigió a una reunión de inversores, responsables políticos y tecnócratas.
A su lado estaba sentado el viceministro de Finanzas de Sudáfrica, Dr. David Masondo, un arquitecto clave de la agenda de recuperación económica y reforma estructural del gobierno.
La ocasión marcó la publicación de la Encuesta de inversores chinos, un momento que reveló no sólo la profundidad de las relaciones chino-sudafricanas sino también los cuellos de botella persistentes que continúan obstaculizando lo que podría ser una asociación transformadora.
El tono del embajador Wu fue a la vez celebratorio y cauteloso. Más de 200 empresas chinas han inyectado más de 11 000 millones de dólares en Sudáfrica, generando empleos, impuestos y valiosas huellas de industrialización.
Sin embargo, a pesar de este progreso, el Embajador destacó con insistencia las frustraciones recurrentes: la tramitación lenta y, en ocasiones, opaca de las visas de trabajo para ingenieros y gerentes esenciales, y las crecientes amenazas a la seguridad de los ciudadanos chinos. Estos problemas, sugirió, podrían poner en peligro la confianza de los inversores si no se abordan con urgencia y sinceridad.
En el centro de su discurso hubo una sutil pero potente referencia a la Declaración 42 de la Estrategia BRICS 2025, que establece:
Celebramos los resultados de la Estrategia para la Asociación Económica BRICS 2025 y esperamos con interés la conclusión e implementación de la Estrategia para la Asociación Económica BRICS 2030, que guiará la cooperación en temas relacionados con el Sistema Multilateral de Comercio, la Economía Digital, el Comercio Internacional, la Cooperación Financiera y el Desarrollo Sostenible. Esta estrategia no es solo un documento, sino una hoja de ruta hacia nuestro futuro.
Este plan con visión de futuro busca profundizar los lazos que unen a los países BRICS, y Sudáfrica se perfila como una puerta de entrada regional para el comercio entre Asia y África. Sin embargo, estas ambiciones dependen precariamente de su ejecución a nivel nacional.
El dilema de las visas: cuando la política no funciona
Un ejemplo convincente surgió de un importante proyecto de inversión de 200 millones de dólares en el Cabo Oriental, una región con gran potencial de crecimiento económico. El proyecto adquirió equipos industriales de alta calidad de Yangzhou Metal Forming Machine Tool Co. La empresa envió a tres ingenieros altamente cualificados para supervisar la instalación y la capacitación. A pesar de presentar la documentación completa a VFS Global, incluidas cartas de invitación verificadas de su anfitrión sudafricano, a los ingenieros se les denegaron las visas de trabajo durante varios meses.
Este retraso no solo supuso un bochorno administrativo, sino también un duro golpe a la confianza de los inversores. Los ingenieros eran esenciales para la puesta en marcha de una línea de producción crucial para el cronograma de retorno de la inversión del proyecto. El retraso de meses socavó la visión de “abrir camino” de la Operación Vulindlela, un programa emblemático de reforma de la Presidencia y el Tesoro sudafricanos diseñado para reducir los trámites burocráticos para los inversores.
¿La Operación Vulindlela realmente hace honor a su nombre?
Según un comunicado reciente del Gobierno de Sudáfrica, de marzo de 2025, el Ministerio del Interior ha introducido mejoras en la tramitación acelerada de solicitudes de visado para inversores y trabajadores cualificados. También se puso a prueba un nuevo “Plan de Empleadores de Confianza” dirigido a grandes multinacionales y empresas socias de los BRICS. Sin embargo, el incidente de Cabo Oriental pone de relieve la brecha entre las políticas y su implementación, un abismo donde los proyectos se estancan, los costes aumentan y la buena voluntad se desvanece.
De aranceles cero a tolerancia cero ante la ineficiencia
El reciente anuncio de China de otorgar un trato arancelario cero a 53 países africanos mediante el Acuerdo Marco de Asociación Económica para el Desarrollo Compartido supone un cambio radical en los patrones del comercio mundial. Ofrece a los fabricantes y productores agrícolas africanos un acceso sin precedentes a la segunda economía más grande del mundo. Y Sudáfrica, con su sólida logística, su base industrial y sus instituciones financieras, se encuentra en una posición privilegiada para liderar esta integración.
Pero no debe permitir que la inercia procesal desperdicie ventajas estratégicas.
Esto es especialmente crítico en sectores como los componentes automotrices, la infraestructura de energía verde y la manufactura avanzada, donde la inversión china ha experimentado un auge. Cada uno de estos sectores requiere la importación temporal de personal técnico, a menudo con plazos ajustados, para transferir conocimientos e integrar sistemas.
Por lo tanto, la petición del embajador Wu de agilizar los trámites de visados no es un favor a China, sino un paso necesario si Sudáfrica asume seriamente su papel en el BRICS. No se trata solo de favorecer a los inversores chinos, sino de crear un entorno donde todos los países BRICS puedan prosperar, impulsando la economía y la influencia global de Sudáfrica.
Un catálogo de cooperación
Conviene recordar a los lectores los numerosos acuerdos bilaterales y multilaterales que sustentan esta relación en constante evolución. Entre ellos se incluyen:
El Acuerdo de Asociación Estratégica Integral China-Sudáfrica (2010). El Plan de Acción de Beijing del FOCAC 2019-2025
El Memorando de Entendimiento sobre la Franja y la Ruta, firmado en 2015, se centra en la conectividad de la infraestructura. Los Tratados Bilaterales de Inversión y los Acuerdos de Doble Tributación protegen los derechos de los inversores.
El Mecanismo Anual de Intercambio de Alto Nivel entre los Pueblos de Sudáfrica y China, que fomenta vínculos de innovación cultural, académica y tecnológica.
Cada uno de estos marcos, incluida la Estrategia Económica BRICS 2025, exige la eliminación de las barreras administrativas y logísticas que impiden el flujo de capital, de personas y de ideas.
¿Qué debe cambiar?
Si Pretoria quiere mantener su credibilidad dentro del BRICS y su agenda de reformas, es urgente tomar varias medidas: establecer canales de escalamiento en tiempo real para casos de visas de trabajo vinculadas a proyectos de inversión superiores a R$ 50 millones; y ampliar y aplicar el Plan de Empleadores de Confianza más allá del estatus piloto.
Incluir una vía rápida para los inversores del BRICS en el marco del Departamento de Comercio, Industria y Competencia (DTIC). Publicar cuadros de mando trimestrales de la Operación Vulindlela, con un impacto medible en la facilitación de los inversores.
Como concluyó el Embajador Wu, «Los desafíos son parte del desarrollo». Pero los desafíos que no se abordan se convierten en lastre. Para Sudáfrica, el horizonte BRICS 2030 ofrece no solo esperanza, sino un futuro prometedor. Que esa promesa se haga realidad no depende de declaraciones externas, sino de decisiones nacionales.
El Maipo/BRICS