Lunes, Febrero 2, 2026

Biocombustibles de primera o segunda generación: qué pasa con esta fuente renovable

Compartir:

Los biocombustibles de primera generación provienen de cultivos agrícolas como la caña de azúcar, la remolacha o la melaza, cereales como el trigo, la cebada o el maíz, o aceites como la colza o la soja. Los biocombustibles de segunda generación se fabrican a partir de residuos orgánicos, como aceites usados de cocina, desechos agrícolas o ganaderos, y biomasa forestal, entre otros.

“Los beneficios de estos últimos son innumerables, ya que no sacrifican tierras de cultivo y crean una economía ventajosa en términos de emisiones de CO₂, siempre que la descomposición de la materia orgánica abandonada produce gases de efecto invernadero sin aprovechamiento alguno. Además, si esta descomposición se controla y se lleva a cabo en reactores específicos para ello, es posible producir metano o etanol, que luego pueden ser usados posteriormente para crear energía o calor”, explica Roberto Gómez-Calvet, profesor de Economía de la Universidad Europea de Valencia y experto en energía.

La Comisión Europea ha planteado un paquete de medidas denominado ‘Fit for 55’ para reducir las emisiones contaminantes en las próximas décadas y alcanzar la neutralidad climática en 2050. En este contexto, “resulta prioritario seguir investigando para reducir los costes de producción, que todavía duplican y hasta triplican los de los combustibles tradicionales, lo que convierte los biocombustibles prácticamente en una quimera. En cuanto a los lobbies del petróleo no cabe esperar gestos altruistas porque el beneficio económico es la razón de ser de su existencia”, opina Gómez-Calvet.

Sobre la reciente decisión de una treintena de ONGs de pedir a Bruselas que elimine progresivamente el apoyo a los biocombustibles de soja que provocan deforestación, el experto de la Universidad Europea de Valencia explica que “se ha demostrado que el biodiésel a base de soja emite hasta el doble de CO₂ que el gasóleo fósil al que sustituye si se tiene en cuenta la deforestación indirecta”. Y apostilla que “en muchos casos las variedades de soja cultivadas son modificadas genéticamente para que resulten más resistentes y rentables, lo que puede producir alteraciones en los ecosistemas con consecuencias imprevisibles”.

Fuente: El Maipo/ECOTICIAS

spot_img

Mas noticias

Más Noticias

Países de la OPEP+ mantienen la decisión de no aumentar la producción petrolera en marzo

Ocho países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y proveedores independientes (OPEP+) mantuvieron sin cambios la...

Candidata oficialista Laura Fernández aventaja en las elecciones de Costa Rica

Eugenia Zamora Chavarría, presidenta del Tribunal Superior Electoral de Costa Rica, presentó un primer corte de los resultados...

Brasil celebra los Grammy de Caetano Veloso y Maria Bethânia

(Brasilia) Autoridades y medios de prensa de Brasil destacan el premio Grammy alcanzado por los icónicos artistas Caetano...

Odepa y Ciren publican resultados del Catastro Frutícola de las regiones Metropolitana y Valparaíso

El estudio revela que ambas zonas concentran casi 98.000 hectáreas de cultivos frutales, con predominio de nogal, cerezo...