Martes, Julio 23, 2024

Alicia y su Giselle aún danzan en el Bolshói

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El escenario del emblemático teatro Bolshói de Moscú aún siente los pasos, como hace 65 años, de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), quien interpretara el 17 de enero de 1958 su Giselle.

Por primera vez llegaba una representante del Ballet Nacional de Cuba a los escenarios de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en una gira que comenzó en el Teatro de Ópera y Ballet de Riga, capital de Letonia, luego pasó por Leningrado -actual San Petersburgo- donde le asignaron el mismo camerino que había utilizado Anna Pávlova, una de las figuras de la danza más admirada por Alicia.

El recorrido durante el invernal primer mes del año se extendió hasta la capital de Rusia, donde a decir de la bailarina cubana la recibió “un frío camerino bajo tierra, con el espejo roto y los muebles tapizados de morado. En el tocador, un vaso con rosas amarillas: los dos colores tradicionalmente de mala suerte para los bailarines”.

Sin embargo, la noche en que llegó al ensayo programado, se sorprendió al encontrar una enorme cantidad de público presente en el Bolshói, quienes querían tener el privilegio de verla ensayar su gran creación.

“La Giselle de Alicia Alonso emocionó y cautivó plenamente a los espectadores”, fue uno de los titulares más difundido por los diarios culturales de la época, los cuales reconocían su virtuosismo junto con el ruso Vladilén Semiónov.

En el magno coliseo moscovita conoció a Maris Liepa, unas de las grandes y legendarias estrellas masculinas del ballet ruso, con quien bailaría años después.

En el mismo sitio fue condecorada con el prestigioso emblema del Bolshói y en cambio tuvo que dejar un par de zapatillas como recuerdo de sus actuaciones. Más tarde, en suelo moscovita, también se presentó en la sala Tchaikovski y en el teatro del Palacio de los Congresos del Kremlin.

Con estas actuaciones en Moscú se suponía que concluyeran las presentaciones de la representante del arte danzario de la nación caribeña por los territorios soviéticos, pero las autoridades culturales le pidieron extender la gira hasta Kiev, capital de Ucrania.

Tras concluir el viaje el también fundador de la escuela cubana de ballet Fernando Alonso aseguró que “Alicia, invitada a bailar en los principales escenarios de la Unión Soviética, obtuvo la primicia de representar a la escuela americana y, a la vez, convertirse en la primera bailarina clásica de América invitada a bailar en ese país”.

OVACIONES PARA ALICIA

“Ya por el primer espectáculo de Giselle se puede decir que Alicia Alonso es un caso insólito en el arte contemporáneo del ballet. La bailarina cubana domina con su técnica precisa y virtuosa y con su ligereza y temperamento escénico extraordinarios. Seguir su actuación es disfrutar de un sincero goce artístico”, se puede leer en las páginas de la revista Letonia Soviética.

Luego de las presentaciones, variadas fueron las muestras de reconocimiento a la obra y el virtuosismo de la ya afamada bailarina caribeña, tal es el caso de lo expresado por la representante del ballet ruso Tatiana Vecheslova, quien aseguró que la imagen de Giselle creada por Alonso es, en varias maneras, rara, pero al mismo tiempo, adorable y convincente.

“Ella logró conmover y apoderarse del espectador. Lo que nos sorprende es la forma peculiar con la que nos ha mostrado una imagen perfeccionada hasta en los más mínimos detalles. Ella percibe la vibración de la música. Este es el más alto elogio que puede darse a un artista de la danza”, resumió Vecheslova. Al realizar un paneo por lo vivido durante un mes de presentaciones en la URSS, Alicia contó que Alexandra Fedórova, la más importante profesora que aseguró haber tenido, le habló del pasado en Rusia, del gran esplendor que tenía el ballet en la época imperial y que ya no existía.

Sin embargo, afirmó todo lo contrario: “un desarrollo extraordinario del ballet. Además, me hablaban con gran respeto y admiración de Fedórova. Cuando regresé, yo le conté todo esto a ella”.

Por otra parte, aseguró que no le fue exigido alterar su caracterización de Giselle, pues a su juicio, una de las principales razones de presentar a una artista invitada es la de proporcionarle al público la experiencia de la interpretación particular ofrecida por el visitante, y para aquella ocasión los artistas soviéticos modificaron, hasta cierto punto, sus interpretaciones para acoplarlas con las de Alicia.

Asimismo, argumentó que observó nuevos aspectos en la interpretación de otros roles -particularmente la madre de Giselle-, y los tomó en cuenta al montar su versión de la obra para el Ballet Nacional de Cuba.

ALICIA VUELVE AL BOLSHOI A LOS 90

Para celebrar su 90 cumpleaños la leyenda del ballet cubano regresó al escenario del Bolshói para asistir a una fiesta organizada en su honor por numerosos admiradores de su talento.

Los reportes de la agencia de noticias TASS del 3 de agosto del 2011 reflejan que la aparición de Alonso en el palco central del coloso de las artes moscovitas provocó una verdadera sensación: el público se levantó y aplaudió durante varios minutos.

Tras superar cerca de los casi 10 mil kilómetros de distancia entre La Habana y Moscú, la prima ballerina assoluta sintió nuevamente levantarse el telón del Bolshói como en 1958, pero esta vez para disfrutar del concierto de gala que figuras del Ballet Nacional de Cuba junto a solistas rusos prepararon en su honor.

Los bailarines interpretaron fragmentos de El Lago de los Cisnes, Coppelia, Don Quijote, así como varias miniaturas coreográficas originales. Mientras el público fue sorprendido con la variante masculina de la interpretación de La muerte del cisne de Saint-Saens por el ballet cubano.

Los solistas del Teatro Bolshói, Svetlana Zajárova y Andréi Uvárov también hicieron su aporte con un fragmento de la Carmen-Suite.

Y al final de la velada salió a la escena Alicia de la mano de su amigo y colega Vladímir Vasíliev, quien colocó una enorme cesta de flores a los pies de la legendaria bailarina, y manifestó no conocer de otros ejemplos de la actuación tan duradera en la escena, ni éxito tan grande en el mundo como el de Alonso.

“Estoy muy feliz, porque el destino me dio la posibilidad de ser copartícipe de la creación de esta artista única en su género. La influencia de su creación en el desarrollo de la danza clásica y en el perfeccionamiento de la técnica de interpretación de los artistas de ballet de diversos países es enorme”, destacó el exprimer bailarín y exdirector del Bolshói.

Alicia Alonso, quien falleció a los 98 años en La Habana, reconoció entonces ante el público moscovita que las emociones se desbordaron de su caudal, y que se sintió como Alicia en el País de las Maravillas.

Por Odette Díaz Fumero, para El Maipo /Corresponsal de Prensa Latina en Rusia.

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