Según el último estudio de Agenda Criteria, aunque persiste la percepción de que los compromisos sociales no se han resuelto, la evaluación positiva del acontecimiento registró un repunte por primera vez desde 2020.
Santiago. A siete años del Estallido Social en Chile, el análisis de este hito histórico continúa ofreciendo claves esenciales para comprender el presente y proyectar las insatisfacciones y expectativas del país a futuro. En este contexto, la más reciente entrega de la encuesta Agenda Criteria reveló que un 68% de la población considera que las demandas sociales que originaron las manifestaciones siguen sin resolverse.
A pesar de que esta percepción continúa siendo ampliamente mayoritaria entre los consultados, la cifra muestra una tendencia a la baja por segundo año consecutivo, retrocediendo desde el 80% registrado en 2024.
Valoración del hito y percepción de violencia
En cuanto a la evaluación general del movimiento, un 59% de los encuestados califica el Estallido Social como algo negativo para Chile, mientras que un 41% lo evalúa de manera positiva. Sin embargo, tras una caída constante desde 2020, la aprobación del hecho registró su primer aumento en la serie histórica, subiendo cuatro puntos porcentuales en comparación con las cifras de 2025.
Paralelamente, la asociación del movimiento con la delincuencia y el extremismo ha experimentado un leve retroceso:
- Un 39% considera que la revuelta es la principal causa del aumento de la delincuencia, cayendo desde el 45% alcanzado en 2025.
- Un 44% sostiene que la movilización fue solo la expresión violenta de un grupo minoritario de extremistas, dos puntos menos que el año anterior.
Disposición a manifestarse
Finalmente, el estudio arrojó que un 63% de los chilenos afirma que hoy existen motivos para volver a manifestarse. Esta postura se mantiene de forma transversal en casi todos los sectores políticos del espectro, con la única excepción de la derecha, donde solo un 36% comparte esta afirmación.
Los resultados reflejan un escenario donde las demandas estructurales continúan latentes, marcando la agenda pública y el debate sobre la estabilidad social y política del país.
El Maipo



