El ensayo evaluará el comportamiento de hortalizas cultivadas con agua potable, de pozo y una mezcla de ambas para validar la efectividad de los sistemas hidropónicos bajo las exigentes condiciones del territorio.
Con el objetivo de generar alternativas sostenibles ante la escasez hídrica y las elevadas concentraciones de salinidad que afectan al territorio, profesionales del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Intihuasi) iniciaron un ensayo técnico de hidroponía directamente en terrenos de productores locales de Huasco Bajo.
La iniciativa, ejecutada por INIA Intihuasi y financiada por el Gobierno Regional de Atacama mediante el programa “Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad de la Agricultura Familiar Campesina”, busca evaluar el comportamiento de cultivos hortícolas en mesones bajo tres escenarios de abastecimiento de agua: 100% agua potable, 100% agua de pozo y una combinación al 50% de ambas.
De la escala experimental al predio agrícola
El trabajo en terreno representa la fase de validación de un estudio previo a pequeña escala. Pese a que se teoriza que altos niveles de salinidad e índices elevados de conductividad eléctrica reducen el rendimiento de la hidroponía, los primeros ensayos de laboratorio mostraron resultados óptimos que ahora buscan ser corroborados in situ.“Esta es la zona más salina de todas las áreas que estamos trabajando y las conductividades eléctricas son súper altas. Queríamos probar cómo funcionaba la posibilidad de trabajar con agua potable, pero también con las aguas salinas y con aguas salinas diluidas (…) Tres alternativas para observar cómo crecen las plantas y determinar si pueden hacerlo efectivamente con la salinidad natural”, explicó Constanza Jana, investigadora de INIA Intihuasi.
El equipo multidisciplinario realizará el seguimiento semanal de los cultivos, contemplando además el control continuo de variables clave como el pH de las soluciones nutritivas.
Independencia hídrica y recambio generacional
Para los productores locales, la llegada de este programa no solo significa asistencia técnica, sino también el acceso a infraestructura clave como invernaderos de alto estándar y mesones para camas flotantes.
Bonin Pett, agricultor de Huasco Bajo, destacó la relevancia de reducir la dependencia del agua potable tratada en la zona: “Tener este nivel de invernadero por cuenta propia es muy difícil. Investigar cómo funcionan diferentes tipos de agua es muy pertinente, porque tratar de depender menos del sistema de agua potable se agradece mucho más”.
El programa también impulsa la incorporación de jóvenes a las tecnologías agrícolas. En el sector de Canto del Agua, el productor Juan Pablo Araya se sumó a la producción de lechugas hidropónicas, valorando la rapidez de los ciclos de cultivo para mejorar la rentabilidad de la Agricultura Familiar Campesina.
Los datos recolectados en estos predios permitirán crear recomendaciones técnicas transferibles al resto de la comunidad agrícola de la Región de Atacama, consolidando la hidroponía como una fuente diversificada de ingresos y consumo sustentable.
El Maipo




