La investigación reconstruyó 125 años de registros y documentó la presencia de esta especie invasora en 31 países. En Chile, los avistamientos abarcan desde Antofagasta hasta Puerto Montt.
La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) continúa ampliando su presencia fuera de su área de origen y ya ha sido registrada como especie invasora en 31 países. Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile identificó, además, una posible relación entre la expansión de esta ave y el nivel de prosperidad de los países donde ha sido introducida.
El trabajo, encabezado por el académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet), Cristóbal Briceño, reconstruyó 125 años de registros de avistamientos para actualizar el mapa de distribución de la especie.
Los resultados muestran que el número de ciudades con presencia registrada de cotorra argentina pasó de 66 entre 1900 y 1984 a 434 durante el período 2015-2024, evidenciando un crecimiento acelerado de su distribución.
La expansión de una especie ligada a los humanos
De acuerdo con los investigadores, la cotorra argentina presenta una estrecha relación con los ambientes urbanos. Esta característica, conocida como comportamiento sinantrópico, le permite adaptarse a espacios modificados por las personas y aprovechar los recursos disponibles en las ciudades.
El estudio plantea una posible asociación entre el PIB per cápita de los países y la cantidad de ciudades donde existen registros de la especie. Los especialistas advierten, sin embargo, que este resultado debe interpretarse con cautela.
Una de las explicaciones apunta al comercio de mascotas y a la capacidad económica para adquirir especies exóticas. También podrían influir factores como la urbanización, la disponibilidad de alimento y el acceso a plataformas digitales utilizadas para registrar avistamientos.
Para desarrollar la investigación, el equipo recurrió a eBird, plataforma de ciencia ciudadana que reúne observaciones de aves y que permite contar con registros validados.
Los investigadores sostienen que la dimensión social es fundamental para enfrentar este tipo de invasiones, debido a que las decisiones sobre control de especies pueden generar resistencia si no consideran la relación que las personas han desarrollado con ellas.
La cotorra argentina ya está presente en 9 regiones de Chile
En Chile, la expansión de la especie también ha sido significativa. Aunque existen registros históricos en la Región Metropolitana desde la década de 1970, actualmente la cotorra argentina aparece en nueve regiones y 16 ciudades, con registros que se extienden desde Antofagasta hasta Puerto Montt.
La veterinaria de Favet Valentina López, integrante del estudio, explicó que la capacidad de adaptación de estas aves les ha permitido avanzar desde los grandes centros urbanos hacia localidades rurales.
El fenómeno genera preocupación debido a sus posibles efectos sobre la biodiversidad. La presencia de grandes poblaciones puede aumentar la competencia por alimento y otros recursos con especies nativas, además de generar riesgos sanitarios para la fauna silvestre.
Los investigadores también advierten sobre la posibilidad de transmisión de agentes infecciosos entre las cotorras y otras aves, incluidas especies nativas que presentan algún grado de amenaza.
En Chile, la cotorra argentina se encuentra incorporada entre las especies exóticas invasoras priorizadas por el Ministerio del Medio Ambiente y es considerada una amenaza para la biodiversidad.
Científicos llaman a reforzar la vigilancia
Para los especialistas, el rápido aumento de los registros demuestra la necesidad de actuar antes de que las poblaciones se consoliden en nuevos territorios.
Briceño plantea que una de las dificultades está relacionada con el traslado de ejemplares entre ciudades. Aunque la importación de estas aves está restringida, los investigadores advierten que podrían continuar desplazándose mediante personas que las mantienen como mascotas.
Entre las medidas propuestas se encuentran fortalecer la fiscalización del traslado de especies invasoras, especialmente en carreteras y buses, además de desarrollar campañas de información sobre sus impactos.
Los científicos también recomiendan establecer programas de vigilancia coordinados a nivel nacional y con financiamiento público, en lugar de depender exclusivamente de iniciativas locales.
También existen riesgos para la salud
La expansión de la cotorra argentina no solo plantea desafíos ambientales. Los investigadores también llaman la atención sobre sus posibles efectos sanitarios.
La especialista Matilde Larraechea señaló que se ha documentado que estas aves pueden actuar como reservorios de agentes zoonóticos, entre ellos Chlamydia psittaci, bacteria asociada a la psitacosis, además de otros microorganismos potencialmente patógenos.
Los especialistas advierten que todavía existe poca información epidemiológica sobre la especie en Chile. La ausencia de programas permanentes de vigilancia dificulta determinar con precisión el nivel de riesgo tanto para la población como para la fauna silvestre.
Por ello, el equipo plantea que detectar rápidamente nuevas poblaciones resulta clave para evitar que la especie continúe estableciéndose en más ciudades.
El caso de Santiago es especialmente preocupante para los investigadores, debido al elevado número de ejemplares presentes en distintas comunas. La experiencia de la capital, sostienen, muestra la importancia de intervenir tempranamente cuando aparecen nuevas poblaciones de especies invasoras.
Referencia:
Valentina López-Jara, Matilde Larraechea y Cristóbal Briceño. Global Distribution of Monk Parakeets (Myiopsitta monachus): How the Monk Parakeet Invasive Map Is Drawn upon Nations’ Wealth. Revista Birds, 2026.
El Maipo




