(Brasilia) La XI Marcha de las Mujeres Negras de Sao Paulo reclamó justicia por el asesinato de Luana Barbosa y denunció el racismo, la violencia y la desigualdad que aún enfrentan las afrobrasileñas.
La movilización, realizada en la Plaza Roosevelt, en el centro de la mayor urbe brasileña, reunió a activistas, líderes políticos, representantes de movimientos sociales, artistas, religiosas y mujeres llegadas de distintos barrios paulistas y municipios vecinos.
Esta marcha rindió homenaje a Barbosa, una mujer negra, lesbiana y residente de la periferia de Sao Paulo, quien murió en 2016 tras ser golpeada por policías militares durante un operativo en la calle donde vivía.
Una década después del crimen, ninguno de los implicados ha sido condenado ni encarcelado.
Juliana Gonçalves, cofundadora de la marcha, afirmó que el caso simboliza la violencia estructural sufrida por las mujeres negras en Brasil y recordó que otras víctimas continúan perdiendo la vida en circunstancias similares.
“Han pasado diez años y muchas Luanas Barbosa siguen muriendo”, declaró, al mencionar los recientes asesinatos de dos mujeres negras y lesbianas en São Paulo, según citó Agencia Brasil.
Gonçalves sostuvo además que la población afrodescendiente continúa siendo relegada por el Estado y defendió la necesidad de políticas de reparación histórica.
“Las mujeres negras sostienen esta economía y realizan un trabajo de cuidados que no es reconocido, pero siguen siendo las que menos ganan”, señaló.
La apertura del acto estuvo marcada por una presentación del colectivo artístico Bando das Macuas, integrado por siete mujeres que desarrollan espectáculos inspirados en la ancestralidad africana y en la cultura del pueblo macua, del norte de Mozambique.
Durante la jornada también se presentaron artistas de rap e hip hop con repertorios centrados en la denuncia social y la resistencia de la población negra, reportó el medio.
Representantes de religiones de matriz africana denunciaron igualmente la persistencia de la intolerancia religiosa y la violencia racial.
La lideresa Ìyalóde Marisa de Oya afirmó que la comunidad afrodescendiente ayudó a construir Brasil, pero continúa siendo víctima de agresiones, discriminación y exclusión institucional.
Según expresó, muchas personas son atacadas por el color de su piel o por profesar religiones como el candomblé y la umbanda, lo que, a su juicio, evidencia que el país aún está lejos de garantizar plenamente la libertad religiosa.
Además de Sao Paulo, las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer Negra Latinoamericana y Caribeña, celebrado cada 25 de julio, también tuvieron lugar este fin de semana en otras ciudades brasileñas, entre ellas Salvador, en el estado de Bahía, y Recife, en Pernambuco.
El Maipo




