El sector agropecuario de Chile perdió hasta hoy por lo menos 400 millones de dólares como consecuencia de la catástrofe climática por el ingreso de varios sistemas frontales y un río atmosférico categoría cinco.
Así lo señaló un estudio realizado por la empresa consultora Colliers, donde se detallan los daños en diversos cultivos, como trigo, avena y cebada, además de infraestructura perdida o dañada por las inundaciones y ráfagas de viento.
Desde mediados de la semana anterior una amplia franja del territorio, desde Los Ríos, en el sur, hasta Atacama, en el norte, sufre de inusuales precipitaciones que por la escarpada geología del país alimentaron quebradas y antiguos lechos de ríos que arrasaron en su paso rumbo al océano.
Para que se tenga una idea, sólo en Atacama cayó en cuatro días la cantidad de agua equivalente a los últimos cuatro años, que son unos 250 milímetros.
Un fenómeno similar ocurrió en la vecina Coquimbo, donde las principales carreteras están intransitables y es imposible transportar cualquier tipo de producto.
Un balance parcial de la emergencia en la industria agrícola indica que en la fruticultura, Valparaíso y O’Higgins sufrieron desprendimientos de cítricos y árboles de aguacate, aquí denominado palta.
Otro impacto puntual está en el daño de los sistemas de riego, como canales, tranques de agua, casetas, invernaderos y galpones.
La pequeña agricultura familiar campesina, especialmente en Coquimbo y Ñuble, sufrió la inundación de potreros y la pérdida de varios cultivos de temporada.
En contraste, señala el estudio, ocurrió un beneficio no menor, pues las presas en el llamado norte chico de Chile recibieron hasta este martes unos 100 millones de metros cúbicos de agua, que garantizan el abastecimiento para varios años.
El Maipo/PL




