“Hemos regresado al mismo momento”: Persisten problemas económicos en Bolivia pese al estado de excepción

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Por Sebastián Ochoa

En las principales ciudades del territorio boliviano, predomina la normalidad en las actividades cotidianas, a pesar del estado de excepción. Sin embargo, en estas semanas, fueron detenidos dirigentes de organizaciones que participaron de las movilizaciones de 53 días, en las cuales exigieron la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Aunque la tranquilidad volvió a las calles y carreteras del país sudamericano, aún persisten los problemas para la distribución de combustibles. Y el dólar, cuyo precio se modificó a inicios de julio, no deja de subir día tras día.

El Gobierno boliviano anunció que entregará a la Asamblea Legislativa Plurinacional un paquete de leyes de perfil económico, destinadas a fortalecer el aparato productivo del país, especialmente lo referido a la producción y comercialización de energías y minerales, como hidrocarburos y litio.

“Cuidado que, en algunas regiones del país, quieran hacer algo como se hizo en esa oportunidad (en las protestas de mayo y junio): dañar el corazón y la libertad, porque habrá la firmeza del Gobierno, y estoy seguro que de todas las autoridades, para defender la democracia, la Constitución. Pero, sobre todo, el derecho a construir una patria entre todos los bolivianos”, afirmó Paz en un evento.

El mandatario sostuvo que los intereses nacionales están “por encima de la mediocridad de algunos líderes políticos que quieren cambiar el destino de la patria a punta de bloqueos”. Asimismo, advirtió que “eso no puede volver a ocurrir compañeros, no puede volver. No podemos retornar 20 años atrás. Siempre el futuro es mejor que el pasado”.

A su vez, la Fiscalía boliviana aún pretende detener al menos a nueve dirigentes vinculados a las protestas contra el Gobierno, pero solamente pudo capturar a tres de ellos. El resto, se encuentra en la clandestinidad o ya salieron de Bolivia.

Mientras esto ocurre, el Gobierno sudamericano mantiene el diálogo con las organizaciones. Una de ellas es la Federación de Campesinos de La Paz (oeste) “Tupak Katari”, que lideró los cierres de carreteras en el departamento paceño.

Su exdirigente Vicente Salazar ya está detenido en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro (oeste). Se le acusa de “alzamiento armado, terrorismo y asociación delictuosa”, por los daños que dejaron las protestas.

Por los mismos motivos, la Fiscalía también intenta capturar al expresidente Evo Morales (2006-2019) y al secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Mario Argollo, entre otros. El Gobierno prevé mantener hasta septiembre el estado de excepción, declarado el 20 de junio.

Viejos temas, nueva conexión

El analista Marcelo Arequipa dijo a Sputnik que se ha regresado a la misma situación existente antes de los bloqueos y las manifestaciones.

“Hemos regresado a ese momento en que había, ciertamente, escasez de combustibles, el sistema económico seguía sin resolverse, y en el asunto político Rodrigo Paz no terminaba por aterrizar en un acuerdo. Ha habido una conexión con los líderes políticos de oposición, pero también con la calle”.

Consideró que el Gobierno boliviano enfrenta dos dilemas: cómo enfrentar crisis de credibilidad y “cómo administra la idea de retomar la iniciativa política y emitir un mensaje para que la gente empiece a debatir sobre eso. Este escenario es más complicado todavía” para las autoridades.

El dólar que no para de subir

Desde 2023, ante la escasez de dólares, se generaron diversas cotizaciones, entre la oficial (a 6,92 pesos bolivianos), una asociada a la banca digital y otra en el mercado callejero.

Para inicios de julio, el Gobierno decidió unificar los precios en 9,73 pesos bolivianos. Pero, día tras día, aumenta entre 10 y 20 centavos, de modo que, para este 17 de julio, se cotiza en 10,75 unidades por dólar, con la perspectiva de mantener el incremento diario al menos dos semanas más, según el Ministerio de Economía.

En diálogo con Sputnik, el economista Martín Moreira sostuvo que “la devaluación del boliviano no ha sido una de las medidas más coherentes económicamente, porque no ha reunido dos condiciones básicas para una medida de flexibilización cambiaria como la que estamos viviendo en Bolivia”.

Consideró que “la coyuntura económica no es la ideal, porque estamos saliendo de un bloqueo que lastimosamente ha provocado un ralentizamiento y paralización del aparato productivo. Para que reaccionen las pequeñas y medianas empresas, se necesita buscar la estabilización. Pero el Estado, antes de estabilizar, prefirió devaluar en un 30% la moneda. Es decir, que esto lo ha cargado a las clases populares”.

La segunda condición que faltó “es que el Banco Central de Bolivia (BCB) no tenía los dólares necesarios o la cantidad de divisas para poder intervenir en la fluctuación del dólar. En este momento, solo dos actores económicos participan de la fluctuación del dólar y estos son los bancos privados y los exportadores”.

“Podríamos hablar de un oligopolio bilateral, porque estos dos actores son los únicos que manejan la fluctuación del dólar. Unos compran, unos venden y estos que han comprado los subastan a los importadores”, ahondó Moreira.

Un problema de orden estructural

Para Moreira, varios factores económicos que facilitaron las protestas de 53 días aún siguen vigentes. “Entre ellos, está la gasolina basura, la falta de medidas para la reestructuración económica y para la planificación por parte del Estado”, enumeró.

“Vemos que, con un mes de estado de excepción, no se han solucionado temas muy puntuales, como la escasez de dólares. Pese a que nos han devaluado, no hay dólares en el país. Por ende, al no tener dólares, tenemos problemas al importar carburantes. Al tener problemas en importar [estos bienes], seguimos teniendo filas en las estaciones de servicio, porque el problema es estructural”, dijo.

El paquete legislativo que prepara Paz obedece a la necesidad “de hacer leyes hidrocarburíferas, mineras, evaporíticas para generar dólares. Pero no desde los privados, sino desde el Estado, o que el Estado tenga una mayor participación en la generación de dólares atrayendo inversiones. Ese es el único modo” para estabilizar la economía boliviana, reflexionó el experto.

“Si no hay una correcta participación del Estado con ganancias que por lo menos superen el 30% o 35% que vayan al BCB, vamos a vivir lo mismo que en el neoliberalismo”, concluyó.

El Maipo/Sputnik

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