El presidente boliviano, Rodrigo Paz, decretó el estado de excepción en Bolivia “para liberar las carreteras del país”, y enfrentar la grave crisis generada por unos 50 días de bloqueos. El mandatario aseguró que las puertas del diálogo permanecerán abiertas.
“He dispuesto la aplicación del estado de excepción para liberar las carreteras del país”, comenzó el mandatario boliviano su mensaje en las redes sociales, anunciando la medida drástica tras unos 50 días de movilizaciones que han asfixiado a la población boliviana.
El presidente justificó la decisión al señalar que los bloqueos han convertido a los ciudadanos en “rehenes” de una crisis que impide el acceso a servicios esenciales, desde la atención médica hasta el abastecimiento de alimentos.
“Este estado de excepción no pretende quitar la normalidad, sino devolverla”, insistió Paz, haciendo hincapié en que Bolivia “necesita recuperar sus caminos” y garantizar que las familias puedan “llevar sustento a sus hogares” sin las trabas impuestas por los cortes de ruta.
Asimismo, reiteró que las puertas del Gobierno permanecen “abiertas” para el diálogo con quienes actúen “de buena fe”, en un momento en que el Ejecutivo ya alcanzó un acuerdo con la Central Obrera para pacificar el país.
Desde principios de mayo, Bolivia registra masivas protestas y bloqueos de carreteras en distintas provincias del país organizados por sectores mineros y campesinos que requieren incremento salarial, dotación de combustible de calidad y hasta la renuncia del mandatario.
El Maipo/Sputnik




