Un equipo internacional de investigadores ha logrado un avance histórico para la ciencia precolombina al descifrar una inscripción en el sitio arqueológico de Xultun, Guatemala. El hallazgo revela la identidad de un matemático y astrónomo del siglo VIII de nuestra era, convirtiéndose en el primer y único ejemplo conocido de una firma en un texto científico y computacional de la civilización maya.
Mientras que los aportes de las civilizaciones de Grecia, India, China o Irak han sido históricamente atribuidos a pensadores concretos, la ciencia maya se había mantenido en el absoluto anonimato. Este descubrimiento cambia radicalmente esa narrativa al poner nombre y apellido —bajo el código de su propia lengua— a uno de sus intelectuales, consigo el medio La Brújula Verde.
“Zorro de Pecho Blanco”: La firma tras la ciencia
El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista Antiquity, detalla que el hallazgo se produjo en el interior de un pequeño edificio del periodo Clásico (250-900 d.C.). Las paredes de esta estructura albergan más de cincuenta microtextos con operaciones matemáticas y tablas astronómicas que funcionaban como “borradores” o “cálculos preliminares”.
Mediante técnicas avanzadas de documentación —como escaneos tridimensionales, fotografías y tecnología de imágenes multiespectrales—, los expertos lograron recuperar once glifos jeroglíficos erosionados por más de 1.200 años.
El texto descifrado contiene la expresión jeroglífica che-he-na (que se traduce como «así dice…»), seguida por el nombre SAK-TAHN-wa-xi, interpretado por los epigrafistas como Sak Tahn Waax, cuyo significado es “Zorro de Pecho Blanco”.
#Guatemala | ¿Quién fue el matemático maya que dejó su nombre escrito en Xultún?
— Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala (@McdGuate) July 13, 2026
Esta pregunta fue respondida en el Palacio Nacional de la Cultura durante una conferencia de prensa en la que se presentaron los más recientes hallazgos del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún. pic.twitter.com/1H7XWCbToe
Un sistema matemático creativo y dinámico
El descubrimiento no solo aporta un nombre a la historia de la ciencia, sino que demuestra que la astronomía maya no era un sistema rígido, sino un campo abierto a la innovación personal:
- Fórmulas únicas: La ecuación asociada a Sak Tahn Waax establece relaciones inéditas entre la cuenta ritual de 260 días, el año solar y los ciclos de los planetas Venus y Marte.
- Cálculos de vanguardia: El análisis revela que el astrónomo documentó el movimiento de los cuerpos celestes de una manera creativa y completamente nueva para los registros arqueológicos conocidos.
- Contexto social: En la sociedad maya clásica, las matemáticas y la astronomía regían decisiones políticas cruciales, como la coronación de gobernantes o la edificación de monumentos.
El valor de los borradores originales
Para Heather Hurst, directora del Proyecto San Bartolo-Xultun, este hallazgo es de suma relevancia porque permite reconstruir la vida maya clásica directamente desde sus protagonistas, sin depender de las crónicas españolas escritas siglos después de la caída de esta civilización.
Por su parte, Franco D. Rossi, autor principal del estudio e investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), destacó la importancia de situar a Sak Tahn Waax al mismo nivel que los grandes pensadores de la antigüedad del viejo continente.
Con este hallazgo, la arqueología no solo recupera una fórmula matemática perdida en el tiempo, sino que abre una nueva ventana para entender que el reconocimiento intelectual y la autoría científica individual también eran pilares fundamentales en las selvas de Mesoamérica.
El Maipo




