El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a ajustar a la baja sus expectativas para la economía chilena y proyectó que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá un 1,8% durante 2026, cuatro décimas menos que la estimación entregada en mayo, cuando anticipaba una expansión de 2,2%.
En su más reciente evaluación, el organismo señaló que la actividad económica retomaría un mayor dinamismo en 2027, año en que el crecimiento alcanzaría aproximadamente un 2,6%, impulsado principalmente por un escenario favorable para el precio del cobre.
El informe también advierte que la inflación continuará por encima de la meta fijada por el Banco Central durante parte de 2026 y comienzos de 2027, antes de converger nuevamente hacia el objetivo del 3%.
En materia fiscal, el FMI valoró las medidas impulsadas por el Gobierno para reducir gradualmente el déficit, aunque sostuvo que serán necesarios esfuerzos adicionales para cumplir las metas de equilibrio estructural hacia 2030 y mantener la deuda pública bajo el 45% del PIB.
El organismo internacional advirtió además que las perspectivas económicas siguen marcadas por un alto nivel de incertidumbre, con riesgos que continúan inclinados hacia un escenario menos favorable.
En ese contexto, planteó que el Banco Central podría verse obligado a mantener una política monetaria más restrictiva si persisten elevados los precios internacionales del petróleo, situación que tendría efectos sobre la inflación y el crecimiento.
Al mismo tiempo, el FMI indicó que un escenario de precios del cobre sostenidamente altos, junto con la implementación exitosa de reformas orientadas a impulsar la productividad, podría mejorar las perspectivas económicas de mediano plazo.
Entre sus recomendaciones, el organismo también planteó la necesidad de fortalecer los colchones fiscales y externos, incluyendo la continuidad del proceso de acumulación de reservas internacionales y el avance de reformas estructurales.
Respecto al Plan de Reconstrucción Nacional impulsado por el Ejecutivo, el FMI respaldó las iniciativas destinadas a mejorar la eficiencia del gasto público, aunque advirtió que las inversiones y reformas deben ejecutarse de manera gradual y considerando cuidadosamente su impacto fiscal para resguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Asimismo, sugirió focalizar mejor algunos programas sociales, como la pensión mínima garantizada, y avanzar en la consolidación de programas estatales fragmentados, con el objetivo de optimizar el uso de los recursos sin perjudicar a los sectores más vulnerables.
El Maipo




