A través de un taller práctico impulsado por INIA Intihuasi, productores locales se capacitaron en la técnica de esquejes semileñosos para salvaguardar la variedad “Totoralina”, un patrimonio genético único de la Región de Atacama.
En un esfuerzo por proteger la identidad agrícola y asegurar el relevo generacional de sus cultivos, agricultores de la localidad de Totoral participaron en una jornada de capacitación técnica enfocada en la propagación de la variedad de olivo local conocida como Totoralina.
La iniciativa se enmarca en el programa Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Intihuasi) y financiado por el Gobierno Regional de Atacama.
Resguardando un patrimonio centenario
La variedad Totoralina, perteneciente al grupo Sevillana, es un pilar de la olivicultura local. Destaca comercialmente por sus frutos de gran tamaño, que superan los 30 milímetros de largo, 20 milímetros de ancho y los 8 gramos de peso en cosecha. Dado que los árboles madre son ejemplares centenarios que han resistido las particulares condiciones de la zona, su multiplicación es clave para la sostenibilidad del territorio.
Francisco Tapia, subdirector regional de I+D de INIA Intihuasi, relevó la importancia de este hito:
“La propagación de la variedad Sevillana local, conocida como Totoralina, es fundamental para preservar las características productivas, genéticas y de adaptación que ha desarrollado durante más de un siglo bajo las condiciones agroclimáticas de Totoral. Esto permite mantener la identidad del cultivo y conservar un recurso genético de alto valor para la Agricultura Familiar Campesina”.
Además, Tapia subrayó que dominar esta técnica otorga a los productores mayor autonomía para establecer nuevos huertos o rejuvenecer los existentes con material propio.
Ciencia aplicada: La técnica del esqueje semileñoso
El taller estuvo dirigido por el profesional de INIA Carlos Alfaro, quien enseñó una metodología basada en esquejes semileñosos, superando la práctica tradicional de trasplantar “hijuelos” de la base del árbol. Esta nueva técnica aprovecha la capacidad biológica de las células vegetales para reconvertirse y generar raíces a partir de estímulos ambientales controlados, acelerando los tiempos de entrada en producción del árbol.
El proceso paso a paso en el invernadero:
- Selección: Se utilizaron ramas sanas de entre 1 y 2 años, con diámetros de 5 a 8 milímetros y longitudes de 12 a 15 centímetros.
- Preparación: Los agricultores realizaron cortes estratégicos sobre los nudos y redujeron el follaje para evitar la deshidratación.
- Enraizamiento: Tras aplicar productos enraizantes, los esquejes se instalaron en el invernadero comunitario de Totoral.
Los ejemplares permanecerán en el invernadero entre ocho y doce semanas bajo un estricto monitoreo que asegura entre un 80% y 90% de humedad relativa, temperaturas de 20 a 28°C y sombra parcial.
| Parámetro Crítico | Rango Óptimo en Invernadero |
| Humedad Relativa | 80% – 90% |
| Temperatura | 20°C – 28°C |
| Tiempo de espera | 8 a 12 semanas |
| Luminosidad | Sombra parcial |
Comunidad activada frente a las pérdidas por aluviones
La comunidad local recibió la capacitación con gran entusiasmo, especialmente tras las mermas productivas sufridas en el pasado debido a eventos climáticos. Graciela Morales, una de las agricultoras participantes, valoró el impacto de la jornada:
“La idea era recuperar los árboles de Totoral, ya que son muy antiguos y quedan muy pocos en algunos huertos por los aluviones que han botado árboles”, explicó Morales, agregando que el taller dejó a los vecinos muy motivados. “El invernadero está para el uso de los vecinos y ahora va a depender de ellos los árboles que quieran propagar”.
Próximas etapas
Este taller práctico constituye la primera de tres fases contempladas por el programa de INIA Intihuasi. Una vez concluido el periodo de enraizamiento en el invernadero, los brotes serán trasplantados a macetas. Finalmente, cuando las plantas alcancen entre 30 y 40 centímetros de altura y demuestren un crecimiento vigoroso, estarán listas para ser plantadas definitivamente en los campos de Totoral, asegurando el futuro de una tradición olivícola centenaria.
El Maipo




