El tratamiento puede reducir los temblores, la rigidez muscular, la lentitud de movimientos y las fluctuaciones motoras
Irán ha informado de avances significativos en el desarrollo de la tecnología de estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), un método avanzado de neuromodulación utilizado para tratar la enfermedad de Parkinson y otros trastornos neurológicos complejos. Los investigadores esperan que el proyecto entre en ensayos clínicos con humanos en 2027 si se completan con éxito las fases de prueba actuales, según informa Mehr News Agency, socio de TV BRICS.
La estimulación cerebral profunda está considerada uno de los tratamientos más sofisticados de la neurociencia moderna. La técnica consiste en implantar electrodos en regiones específicas del cerebro para administrar impulsos eléctricos controlados que regulan la actividad neural anómala. A diferencia de los enfoques quirúrgicos antiguos que alteraban permanentemente el tejido cerebral, la DBS modula los circuitos neuronales sin destruirlos, lo que permite a los médicos ajustar los parámetros de estimulación según la condición de cada paciente.
La tecnología se ha utilizado ampliamente a nivel internacional para ayudar a controlar los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson, temblores graves, distonía, epilepsia resistente al tratamiento y ciertos trastornos psiquiátricos. En pacientes con párkinson, la DBS puede reducir los temblores, la rigidez muscular, la lentitud de movimientos y las fluctuaciones motoras, mientras que en pacientes con epilepsia puede ayudar a disminuir la frecuencia y gravedad de las convulsiones.
Según los responsables del programa, el proyecto iraní ha estado en desarrollo durante aproximadamente una década y recientemente ha alcanzado un hito clave.
Los expertos en salud calculan que alrededor de 2.000 pacientes en Irán cada año podrían beneficiarse de la terapia de estimulación cerebral profunda. La tecnología se considera especialmente importante para personas con enfermedad de Parkinson, epilepsia resistente a fármacos, depresión grave y ciertos trastornos del movimiento que no responden adecuadamente a las terapias convencionales.
Las autoridades se mostraron optimistas de que, tras la finalización con éxito de la fase preclínica actual y las posteriores evaluaciones de seguridad, los ensayos en humanos podrían comenzar en 2027. De lograrse, este hito supondría un avance significativo en la capacidad de investigación y tratamiento neurológico del país.
El Maipo/BricsTV




