Con la participación de organismos públicos, empresas y organizaciones vinculadas a la economía circular, fue constituida oficialmente la Mesa de Gobernanza de la Hoja de Ruta para el Reciclaje de Aluminio en Chile, una iniciativa que busca fortalecer la recuperación de este material y reducir significativamente su disposición en rellenos sanitarios.
La instancia es coordinada por La Ciudad Posible y cuenta con el respaldo de la empresa Ball, además de la participación del Ministerio del Medio Ambiente y otras entidades relacionadas con la gestión de residuos y el reciclaje.
Uno de los principales desafíos identificados por la mesa es evitar que más de 15 mil toneladas de aluminio sean desechadas cada año, aprovechando el potencial de un material que puede reciclarse de manera indefinida sin perder sus propiedades.
La iniciativa surge en el contexto de la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) y contempla la elaboración de un plan de trabajo para el período 2027-2030. Entre sus objetivos figuran la identificación de barreras técnicas, el fortalecimiento de la infraestructura de acopio y una mejor articulación entre recicladores de base, sistemas de gestión e industria valorizadora.
Chile aún está lejos de los líderes regionales
Las cifras muestran que el país mantiene importantes brechas en materia de recuperación de aluminio. De acuerdo con antecedentes de la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR), actualmente solo se recicla entre el 35% y el 40% de las latas de bebidas consumidas en Chile.
El desempeño contrasta con el de otras naciones de la región. Brasil supera el 95% de recuperación de este tipo de envases, mientras que Argentina y Paraguay registran tasas cercanas al 80% y 90%.
Desde la mesa técnica advierten que, pese a representar una fracción menor del peso total de los residuos recolectados, el aluminio tiene un valor económico clave para quienes participan en la cadena de reciclaje.
En ese contexto, la directora de La Ciudad Posible, Mayling Yuen, señaló que “ese 64% de latas que hoy no recuperamos no es basura, es valor económico latente. El desafío para que ese incentivo llegue a los gestores locales no es técnico, sino de articulación estratégica”.
Un material clave para la descarbonización
Además de sus beneficios económicos, el aluminio es considerado un material estratégico para la transición hacia modelos productivos más sostenibles. Su reciclaje requiere apenas una fracción de la energía utilizada para producir aluminio primario.
Según los antecedentes expuestos por la mesa, la fabricación de aluminio a partir de material reciclado permite ahorrar hasta un 95% de energía, contribuyendo significativamente a la reducción de emisiones asociadas a los procesos industriales.
Desafíos para avanzar
Entre los principales obstáculos detectados se encuentran la falta de información detallada en algunos sistemas de gestión, los riesgos asociados al alto valor comercial del material y la insuficiente disponibilidad de puntos de acopio visibles y accesibles para la ciudadanía.
La instancia reúne a actores como Re-Simple, Metalum, Kyklos y el Movimiento Nacional de Gestores de Reciclaje (Mongerch), quienes trabajarán en propuestas destinadas a fortalecer toda la cadena de valorización.
La directora de Sustentabilidad de Ball América del Sur, Tamires Silvestre, destacó que “materiales como el aluminio demuestran que la economía circular sí es posible. Para lograrlo, será clave seguir impulsando la educación ambiental y la infraestructura compartida entre todos los actores”.
Por su parte, Paz Maluenda, representante de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente, enfatizó la relevancia de generar espacios de coordinación entre todos los eslabones del sistema, con el propósito de consolidar un modelo de reciclaje más eficiente y sostenible para el país.
El Maipo




