Lunes, Junio 1, 2026

La encíclica que llegó a destiempo –o justo a tiempo– magnifica humanitas, el trabajo humano y el modelo chileno bajo kast. Por Aldo Siri Frites

Compartir:

Hay documentos que llegan al mundo con la precisión perturbadora de quienes no se enteraron del consenso dominante. El 25 de mayo de 2026, el papa León XIV publicó Magnifica Humanitas, su primera encíclica, dedicada íntegramente a la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial. Firmada el 15 de mayo —135 años exactos después de la Rerum Novarum de León XIII—, el documento de 110 páginas no es un tratado técnico ni una condena apocalíptica de la tecnología. Es, en sentido estricto, una actualización de la doctrina social de la Iglesia para el momento más disruptivo del capitalismo contemporáneo: la irrupción de la IA como fuerza reorganizadora del trabajo, la riqueza y el poder. Leerla desde Chile, en el primer año del gobierno de Kast, no es un ejercicio de piedad, sino de diagnóstico político.

UNA TRADICIÓN QUE NO CLAUDICA

Para entender el peso de Magnifica Humanitas es necesario situar el documento en su linaje.

  • En 1891, León XIII sacudió al mundo con la Rerum Novarum, la primera encíclica social moderna, que tomó partido por los trabajadores en medio de la revolución industrial: denunció la miseria obrera, la concentración del capital, la indefensión del trabajador frente al empleador. Fue un golpe a la lógica del laissez-faire desde el corazón de la institución más antigua de Occidente.
  • Cuarenta años después, Pío XI refrendó esa línea con la Quadragesimo Anno (1931), acuñando el principio de subsidiariedad y criticando el capitalismo financiero especulativo.
  • Juan XXIII, en la Mater et Magistra (1961), incorporó la dimensión del desarrollo y la justicia social global.
  • Juan Pablo II, con la Laborem Exercens (1981), puso el trabajo en el centro de la antropología cristiana: el ser humano no sólo trabaja para subsistir, sino que se realiza a través del trabajo —es origen, sujeto y destino de la actividad productiva—.
  • La Centesimus Annus (1991), también de Wojtyla, cerró el ciclo del centenario de la Rerum Novarum advirtiendo que el mercado sin restricciones éticas destruye el tejido social.
  • Francisco, con la Laudato Si (2015) y la Laudate Deum (2023), extendió la preocupación al ecosistema como condición de posibilidad de toda vida y todo trabajo.

León XIV hereda y actualiza esta tradición con plena conciencia histórica. La pregunta que abre Magnifica Humanitas es la misma que en 1891: ¿puede el orden económico sacrificar al ser humano en el altar de la eficiencia? La respuesta también es la misma: no. Pero las condiciones son radicalmente distintas. Ya no se trata del trabajador fabril frente al patrono industrial. Se trata del trabajador algorítmico frente a un sistema que lo desespecializa, lo vigila de forma automatizada, lo relega a funciones marginales y amenaza directamente la existencia de su empleo.

LO QUE DICE LA ENCÍCLICA: EL TRABAJO EN EL OJO DEL HURACÁN

Magnifica Humanitas no elude el problema. Lo nombra con precisión técnica y consecuencias morales. En el capítulo IV, dedicado a custodiar lo humano en la transformación, el Papa afirma que estamos ante una “cuarta revolución industrial” y que las nuevas formas de trabajar “no son necesariamente mejores”. La automatización y la IA pueden descalificar a los trabajadores, relegarlos a funciones rígidas y repetitivas, someterlos a una vigilancia automatizada permanente. Los trabajadores se adaptan a la velocidad de las máquinas, no al revés, lo que ahoga las capacidades innovadoras que son parte constitutiva de la dignidad humana.

El diagnóstico estructural es más severo: en la era de la IA y la robótica, el riesgo no es sólo el desempleo masivo —que el documento considera realista en contextos específicos—, sino una nueva polarización salarial: remuneraciones muy elevadas para una minoría altamente especializada y salarios decrecientes para la mayoría de la población activa. La riqueza, advierte León XIV, “se concentra cada vez más en menos manos”, y en este contexto ya no es posible confiar en la “mano invisible” del mercado para corregir estas tensiones. La política, afirma el texto con una contundencia que no admite evasión, “tiene la tarea de orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común”.

Las propuestas son concretas: toda automatización debe ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo y recualificación profesional; el orden económico debe permanecer subordinado a la dignidad humana; los criterios de desarrollo deben ir más allá del PIB para incorporar la dignidad del trabajo, la prosperidad compartida y la reducción de las desigualdades. Algoritmos, plataformas y datos son parte del destino universal de los bienes: su monopolio privado es una forma de injusticia.

León XIV también lanza una advertencia que trasciende lo laboral: la manipulación algorítmica erosiona la verdad como bien común y amenaza la democracia misma. La gobernanza de la IA, sostiene, requiere marcos jurídicos sólidos, transparencia algorítmica y supervisión internacional independiente. “Desarmar” la IA —sustraerla de la lógica de la carrera por el poder, económica y militar— no significa rechazar la tecnología, sino impedir que domine a la humanidad.

“EL CHILE DE KAST”: EL MODELO QUE LA ENCÍCLICA DESCRIBE SIN NOMBRARLO

Que León XIV no mencione a Chile en su encíclica es irrelevante. Lo que describe, en términos de orientación económica, modelo laboral y lógica de gobernanza, corresponde con precisión al proyecto que el gobierno de Kast viene implementando desde el 11 de marzo de 2026.

La agenda laboral del gobierno Kast ha seguido una línea coherente: desregulación del mercado del trabajo, debilitamiento de los mecanismos de negociación colectiva, reducción del costo de despido, oposición a cualquier ampliación de la cobertura sindical y resistencia sistemática a las iniciativas de negociación ramal o sectorial. La racionalidad es la del liberalismo económico clásico: la flexibilidad laboral como condición de la competitividad y el empleo. La premisa implícita es que el mercado, correctamente liberado de rigideces, distribuirá de forma eficiente los frutos del crecimiento.

Magnifica Humanitas desafía esta premisa en su raíz. La encíclica no la llama “flexibilidad laboral”; la llama “cultura del rendimiento” que reduce a la persona a un “recurso para optimizar”. El mercado sin políticas activas no distribuye: concentra. Y en el contexto de la automatización acelerada que ya afecta a los sectores de servicios, minería y comercio que son el grueso del empleo chileno, la desregulación laboral no es una respuesta al problema: es su aceleración.

La política fiscal del gobierno refuerza el diagnóstico. La prioridad en reducción del gasto público, la resistencia a la reforma tributaria estructural que corrija el sistema integrado de tributación de las empresas, y la señal reiterada al mundo financiero de que Chile no aumentará su carga impositiva, configuran un escenario en que las ganancias de productividad que traerá la IA —que efectivamente llegarán— se distribuirán según el patrón que la encíclica denuncia: hacia la minoría especializada y propietaria del capital tecnológico. Los trabajadores de menor calificación, los que realizan tareas rutinarias, los que trabajan en los sectores más expuestos a la automatización, quedarán sin red.

No es especulación. Los datos ya están disponibles. La OCDE ha documentado consistentemente que Chile exhibe uno de los índices de cobertura de negociación colectiva más bajos entre sus miembros —inferior al 10% de la fuerza laboral—, lo que significa que la gran mayoría de los trabajadores chilenos negocia individualmente sus condiciones de empleo, en una relación de asimetría radical frente al empleador. En ese contexto, la promesa de que el mercado “premiará” a quienes se recalifiquen es, en el mejor caso, una ilusión; en el peor, una crueldad.

La dimensión medioambiental agrega otro ángulo al análisis. El proyecto de simplificación del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) que el gobierno ha impulsado, junto con la apertura acelerada de concesiones mineras bajo criterios exclusivamente de competitividad, contradice el llamado de la encíclica a proteger la Casa Común como condición de posibilidad del trabajo y la vida. No existe trabajo digno en territorios devastados.

EL SER HUMANO: ORIGEN, SUJETO Y DESTINO DEL TRABAJO

La dimensión más profunda de Magnifica Humanitas no es su análisis económico, que es riguroso, sino su fundamento antropológico, que es radical. León XIV recupera y radicaliza la tesis central de la Laborem Exercens: el trabajo no es una mercancía. Es la forma en que el ser humano se hace a sí mismo, ejerce su creatividad, participa en la construcción del mundo. La encíclica dice, con todas sus letras, que “el trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida”. El ser humano es origen del trabajo —porque lo crea—, sujeto del trabajo —porque lo realiza con inteligencia y libertad— y destino del trabajo —porque sus frutos deben servir al desarrollo humano integral, no a la acumulación abstracta del capital.

Esta afirmación tiene consecuencias normativas directas. Si el trabajo es un bien humano fundamental y no una variable de ajuste macroeconómico, entonces toda política que lo trate como un costo a reducir o una rigidez a eliminar comete un error de categoría. No es sólo ineficiente: es injusta. Y en el contexto de la IA, donde la promesa del aumento de productividad es real pero su distribución es profundamente contingente, la pregunta de quién se beneficia y quién paga el costo de la transición es la pregunta política central de la próxima década.

Chile carece hoy de las instituciones necesarias para responder bien esa pregunta. No tiene negociación sectorial. No tiene un sistema robusto de formación continua articulado con las necesidades del mercado. No tiene una política industrial que anticipe los sectores en riesgo de automatización masiva. No tiene, sobre todo, un gobierno que considere que ésas son responsabilidades públicas ineludibles.

A MODO DE CIERRE: DOCUMENTOS QUE INCOMODAN

Desde el Vaticano, Magnifica Humanitas le habla a todos los gobiernos. Pero en Chile suena con una urgencia particular. El modelo que Kast ha empezado a implementar —desregulación laboral, compresión fiscal, apertura irrestricta al capital, debilitamiento del Estado como garante de derechos sociales— es exactamente el que la encíclica describe como incapaz de gestionar justa y humanamente la transición tecnológica que ya está en curso.

Las encíclicas sociales de la Iglesia tienen una historia de 135 años de llegar en el momento incómodo, cuando el consenso dominante preferiría que callaran. La Rerum Novarum incomodó al capitalismo industrial. La Laborem Exercens incomodó al capitalismo financiero. Magnifica Humanitas incomoda al capitalismo algorítmico. Y en Chile, también incomoda a quienes están construyendo, con prisa y con convicción ideológica, el andamiaje institucional que permitirá que sus frutos sean capturados por muy pocos.

La pregunta que deja la encíclica no es teológica. Es estrictamente política: ¿quién tiene la voluntad —y el poder— de garantizar que la revolución de la IA sea un camino de desarrollo humano integral y no una nueva cadena de explotación? En Chile, hoy, esa pregunta no tiene respuesta satisfactoria. Y eso, en sí mismo, es ya una respuesta.

No es casual que León XIV acompañara el lanzamiento de su encíclica con la presencia de Christopher Olah, cofundador de Anthropic, la empresa que ha optado por no poner su tecnología al servicio del complejo militar industrial de la administración Trump. La señal simbólica es inequívoca: no se trata de rechazar la IA, sino de reclamar que quienes la desarrollan asuman su responsabilidad ante la humanidad entera y no sólo ante sus accionistas.

Para El Maipo, Aldo Siri Frites, Psicólogo, Lic. En Psicología, Mg. en Innovación, Gerente de Personas/RRHH, profesor MBA Industria Minera UCH, Mg. Personas y Organización UAH, Consultor de Empresas, especializado en Industria Minera, Habilidades Directivas, Desarrollo Humano y Negociación.

Nota: El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de sus autores, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.

spot_img
spot_img

Mas noticias

Más Noticias

Tribunal ordena a Municipalidad de Maipú renovar patente de alcoholes

En un fallo unánime, la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago acogió el reclamo de...

Irán no ve en la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU una garantía para un acuerdo con EEUU, señala la Cancillería

Teherán no cree que la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas garantice el cumplimiento de...

El guardián de la honestidad fiscal y su propio espejo. Por Álvaro Ramis Olivos

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, afirmó esta semana que desde su cartera aplicarán "mano dura" con la...

Católica extiende su gran momento: vence a Huachipato y trepa al segundo lugar

Universidad Católica ratificó el gran momento que atraviesa esta temporada al imponerse por 3-0 a Huachipato en Talcahuano,...