Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) encendió las alertas sobre el estado de la nieve en la cordillera de Los Andes. La investigación concluyó que entre los años 2000 y 2025 los Andes centrales perdieron cerca de 80 mil kilómetros cuadrados de cobertura nival, fenómeno que podría impactar directamente la disponibilidad de agua en amplias zonas de Chile y Argentina.
El trabajo fue realizado por el Laboratorio de Teledetección Ambiental (TeleAmb) de la UPLA y publicado en la revista científica Frontiers in Earth Science. Para el análisis se utilizaron datos obtenidos a través del Observatorio Satelital de Nieves, iniciativa desarrollada junto a la Dirección General de Aguas (DGA).
Además de la disminución de superficie nevada, el estudio detectó que la línea de nieve ascendió cerca de 500 metros en altura durante las últimas décadas, alterando el funcionamiento natural de las cuencas hidrográficas que abastecen de agua a millones de personas.
El académico e investigador de TeleAmb, Freddy Saavedra Pimentel, explicó que este tipo de evidencia resulta fundamental para planificar la gestión hídrica futura.
“Desde la academia estamos intentando gestionar y generar información científica validada, para que los tomadores de decisiones lo puedan hacer en base a información objetiva y que tenga un respaldo”, señaló.
El investigador agregó que conocer la cantidad real de nieve disponible es clave para administrar correctamente los recursos hídricos.
“No puedes gestionar algo que no sabes cuánto es. Tienes que saber la cantidad que tienes disponible para poder hacer una buena gestión”, afirmó.
La investigación advierte que la disminución de nieve es particularmente marcada en los Andes centrales, mientras que en sectores australes los patrones presentan mayor complejidad debido a fenómenos como la nubosidad y variaciones climáticas locales.
Por ello, el equipo científico sostiene que los datos satelitales deben complementarse con observaciones directas en terreno para mejorar la precisión de los monitoreos.
“Se requiere tener una estimación no solamente a nivel satelital, sino que se requiere corroborar, validar con datos en terreno”, explicó Saavedra.
Los especialistas también alertaron sobre los efectos que este escenario podría generar en actividades productivas y estratégicas como la agricultura, la generación hidroeléctrica y el suministro de agua potable.
En ese contexto, el investigador sostuvo que la información recopilada permitirá avanzar en medidas de adaptación frente al cambio climático.
“En algunos lados serán de mitigación, o sea, cómo poder seguir produciendo con menos cantidades, pero sin hacer grandes cambios. En otros casos será adaptación, y eso significa desde cambios de especies o disminuciones de superficie a regar”, concluyó.
El Maipo




