Cada 21 de mayo, Chile recuerda el Combate Naval de Iquique y la figura de Arturo Prat. Sin embargo, junto a aquella histórica jornada también emerge el nombre de otro protagonista que dejó una profunda huella en la historia nacional: Arturo Fernández Vial.
Conocido por generaciones debido al club de fútbol que lleva su nombre en Concepción, el “Almirante” no solo destacó como marino durante la Guerra del Pacífico, sino también por su fuerte compromiso social y su cercanía con los trabajadores.
Un joven marcado por la tradición militar
Raimundo Arturo Fernández Vial nació el 15 de marzo de 1858 en Santiago. Provenía de una familia vinculada históricamente a las Fuerzas Armadas, por lo que desde muy pequeño estuvo rodeado por el ambiente militar.
Ingresó a la Escuela Militar cuando tenía apenas 14 años y posteriormente pasó a la Escuela Naval, donde inició una carrera que lo llevaría a participar en uno de los episodios más recordados de la historia chilena.
Antes de la guerra realizó viajes de instrucción en buques como la Esmeralda, el Magallanes y el Chacabuco, recorriendo parte de Centroamérica.
Su rol en el Combate Naval de Iquique
Con solo 21 años, Fernández Vial integró la tripulación de la Esmeralda durante el Combate Naval de Iquique, el 21 de mayo de 1879.
Tras el primer espolonazo del Huáscar y en medio del caos provocado por los bombardeos peruanos, el joven oficial tuvo un rol clave en mantener la moral de la tripulación. Diversos relatos históricos señalan que subió hasta el palo de mesana para asegurar la bandera chilena y evitar que cayera durante el combate.
La Armada de Chile recopiló testimonios de la época publicados por El Mercurio, donde se describía a Fernández Vial como uno de los grandes impulsores de la resistencia tras la muerte de Arturo Prat.
“Severo, adusto, amenazante, resuelto (…) se habría convertido en el alma del buque – una vez muerto A. Prat -, y que su serenidad, su valor a toda prueba, su heroísmo indudable fueron uno de los mayores estímulos que tuvo la tripulación para persistir en su sublime defensa”.
El escritor Jorge Baradit también destacó su figura en diversas entrevistas y publicaciones.
“Prat muere en el Huáscar, hay un momento en que la tropa chilena queda descabezada. Arturo Fernández Vial, frente a la mirada atónita de los peruanos, trepa hacia el mástil donde está la bandera chilena, saca un martillo y clava el símbolo patrio al palo”, relató.
Tras el hundimiento de la Esmeralda, Fernández Vial sobrevivió y fue tomado prisionero por las fuerzas peruanas. Meses después regresó a Chile y fue reconocido con distintas condecoraciones por su actuación en combate.
El oficial que evitó una masacre obrera
Décadas más tarde, Arturo Fernández Vial volvería a protagonizar un episodio clave, aunque esta vez lejos de la guerra.
En 1903, mientras se desempeñaba como jefe de plaza de Valparaíso, enfrentó una gran huelga de trabajadores portuarios y ferroviarios en medio de fuertes tensiones sociales.
Según distintos registros históricos, el entonces presidente Germán Riesco le ordenó reprimir las manifestaciones utilizando todos los medios necesarios. Sin embargo, Fernández Vial optó por una salida distinta: abrir conversaciones con los obreros e intentar alcanzar acuerdos pacíficos con los empresarios.
Las demandas de los trabajadores incluían reducción de jornada laboral, mejores tiempos de descanso y aumento salarial.
De acuerdo con relatos posteriores, la postura dialogante del marino no fue bien recibida por el gobierno central, que terminó removiéndolo de sus funciones. Tras su salida, tropas enviadas desde Santiago reprimieron violentamente la movilización, dejando decenas de muertos y heridos.
Baradit resumió ese episodio señalando:
“Luego de la salida de Fernández Vial, desde Santiago se envían soldados del ejército hasta Valparaíso, quienes tenían la misión de reprimir la huelga”.
Su legado social y deportivo
En los años posteriores, Fernández Vial se dedicó activamente a impulsar organizaciones sociales, deportivas y educativas.
Promovió escuelas nocturnas para trabajadores y fomentó actividades recreativas y deportivas como una forma de integración social. También impulsó campañas contra el alcoholismo y apoyó distintas iniciativas comunitarias.
Su cercanía con los sectores populares terminó generando una enorme admiración entre trabajadores ferroviarios y obreros del sur del país.
Fue precisamente por ese motivo que en 1903 el entonces Club Deportivo Ferroviario Internacional de Concepción decidió cambiar su nombre a Club Deportivo Arturo Fernández Vial, en homenaje al marino.
Décadas después, su figura sigue siendo recordada tanto por su participación en Iquique como por su rol social en una de las épocas más complejas de la historia chilena.
Arturo Fernández Vial falleció el 6 de noviembre de 1931. Sus funerales contaron con la presencia de autoridades de la Armada y representantes del gobierno de la época, reflejando el impacto que dejó su trayectoria en la historia nacional.
El Maipo




