La innovación económica del continente oriental está superando la dependencia del auge de la inteligencia artificial (IA) para adentrarse en una transformación mucho más profunda, afirma el diario ‘Financial Times’ en un análisis.
Según el artículo publicado por el diario financiero, Asia está ingresando en un superciclo industrial impulsado por un incremento sostenido del gasto de capital (capex). Este fenómeno no responde únicamente a un rebote cíclico de las exportaciones tecnológicas, sino a una tendencia estructural de inversiones masivas tanto en el sector público como en el privado.
El despliegue de este superciclo está respaldado por múltiples motores económicos que van más allá del sector digital, explica el medio. Si bien la infraestructura para la IA sigue siendo un pilar clave, la transición hacia energías renovables, la urgencia de garantizar la seguridad energética global ante las fluctuaciones de los precios del petróleo y el notable incremento en el gasto de defensa están canalizando flujos de inversión sin precedentes hacia el sector industrial de la región.
De acuerdo con las proyecciones financieras, se espera que el gasto de capital en estos sectores estratégicos registre una tasa de crecimiento anual del 16% en términos de dólares durante los próximos cinco años. Esta aceleración elevará el crecimiento general del capex en Asia al 7% anual en dicho periodo, una velocidad que triplica el ritmo registrado entre 2023 y 2025. Con esta tendencia, las estimaciones apuntan a que la inversión anual en la región escalará de los 11 billones de dólares actuales hasta alcanzar los 16 billones de dólares para el año 2030.
Los indicadores macroeconómicos ya reflejan la solidez de este repunte industrial, situándose en máximos de varios años y acercándose a los niveles récord de sincronización global observados entre 2017 y 2018. Las importaciones de bienes de capital han superado los picos de dicho periodo, mientras que el Índice de Gerentes de Compras (PMI) de Asia alcanzó su nivel más alto en cuatro años y medio.
Asimismo, las exportaciones no tecnológicas han mostrado un repunte significativo desde finales del año pasado, demostrando que la fortaleza del ciclo industrial está logrando mitigar el impacto de los choques energéticos.
La inversión militar y la carrera tecnológica juegan un papel determinante en esta dinámica. Mientras que los fabricantes asiáticos de semiconductores aceleran sus inversiones para abastecer la demanda de los gigantes tecnológicos estadounidenses, los presupuestos de defensa también experimentan un alza generalizada.
De acuerdo al Financial Times, este auge industrial promete un efecto multiplicador que beneficiará a la economía global y al consumo interno. Economías locales de Asia como China o Japón se posicionarán como las principales beneficiarias debido a su peso en la cadena de suministro de bienes de capital, mientras que India, Australia e Indonesia capitalizarán el ciclo mediante políticas fiscales y la exportación de materias primas, afirma la publicación, que añade que el dinamismo generará empleo y mejoras salariales que impulsarán el consumo, consolidando el que ya se perfila como el mejor superciclo industrial en Asia desde la década de 2000.
El Maipo/Sputnik




