El documental chileno «Un Árbol», dirigido por el realizador y explorador Mateo Barrenengoa, tuvo su estreno este 5 de mayo en el marco del Festival Santiago Wild 2026. La producción cuenta con el respaldo de la National Geographic Society y propone una mirada íntima y científica sobre los ecosistemas forestales del país.
La obra, narrada por Giuliana Furci —fundadora de la Fundación Fungi—, se centra en una lenga (Nothofagus pumilio) ubicada en las cercanías de Puerto Varas. A lo largo de tres años de registro, el equipo siguió la evolución de este árbol, mostrando cómo funciona como núcleo de múltiples interacciones biológicas entre hongos, líquenes, musgos y distintas especies animales.
“Las cuatro estaciones del año bastan para entender la importancia de un árbol, y su presencia revela mucho más que belleza: es en sí mismo un universo de vida”, señala el director sobre el enfoque de la película.
El documental busca relevar que cada árbol alberga un sistema complejo de biodiversidad, poniendo en evidencia que su tala implica mucho más que la pérdida de un individuo. “Luego de esto queda imaginarse lo que es talar un bosque completo”, reflexiona Barrenengoa.
Uno de los principales desafíos del proyecto fue construir una narrativa sin presencia humana, centrada exclusivamente en los ritmos de la naturaleza. “Un árbol es un actor bastante estático, por lo que la búsqueda de luces y situaciones fue clave”, comenta el cineasta.
Con su estreno, el documental abre una invitación a mirar el bosque desde otra perspectiva, poniendo en valor la vida que habita incluso en lo que parece inmóvil.
El Maipo




