En el marco del encuentro ambiental regional celebrado en la ciudad de Astaná, expertos analizaron medidas para frenar la degradación de tierras, una de las principales amenazas ecológicas para Asia Central que conduce a la desertificación y a una menor seguridad alimentaria, de acuerdo con información de Kazinform, socio de la red TV BRICS.
Para garantizar un monitoreo de calidad, Kazajistán ha creado un servicio unificado de suelos, que ya ha actualizado datos cartográficos de 53,5 millones de hectáreas. Según los últimos informes, la superficie de tierras efectivamente degradadas en el país asciende a 2,7 millones de hectáreas.
La nueva política nacional busca implementar tecnologías de conservación del suelo, desarrollar prácticas regenerativas y gestionar eficientemente los recursos hídricos, con el objetivo de fortalecer la salud ecológica de los suelos y facilitar el acceso de los productos kazajos a mercados con estrictos requisitos ambientales.
“Kazajistán considera la agricultura de carbono como una de las vías prometedoras que permite combinar los objetivos de adaptación, aumento de la productividad y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero”, señaló el viceministro de Ecología y Recursos Naturales de Kazajistán, Mansur Oshurbáyev.
Un énfasis especial se puso en el desarrollo de la agricultura de carbono. Oshurbáyev destacó el papel crucial del carbono orgánico del suelo, tanto en la regulación del clima como en el mantenimiento de la fertilidad y la resiliencia agrícola.
Por ello, Kazajistán considera la agricultura de carbono una vía prometedora que permite combinar la adaptación climática, el aumento de la productividad y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Maipo/BricsTV




