El pingüino emperador y el lobo fino antártico fueron reclasificados en la categoría “En Peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido al creciente impacto del cambio climático sobre los ecosistemas de la Antártica.
Según el organismo, el deterioro de las condiciones ambientales, especialmente la pérdida de hielo marino, está afectando directamente la supervivencia de ambas especies. En el caso del pingüino emperador, esta superficie es fundamental para su reproducción y desarrollo, por lo que su disminución representa una amenaza crítica para la continuidad de la especie.
Proyecciones indican que la población de este pingüino podría reducirse significativamente hacia finales de siglo si no se adoptan medidas urgentes para frenar el calentamiento global. De hecho, registros recientes ya evidencian una caída relevante en su número durante la última década.
Por su parte, el lobo fino antártico ha experimentado un fuerte descenso poblacional en los últimos años. El aumento de la temperatura del océano y los cambios en la disponibilidad de kril —su principal fuente de alimento— han afectado su capacidad de subsistencia.
La actualización también incluyó al elefante marino del sur, que fue catalogado como “Vulnerable” tras el impacto de brotes de influenza aviar en distintas colonias, provocando altas tasas de mortalidad, especialmente en crías.
Desde la UICN advirtieron que estos cambios reflejan el avance de la crisis climática y subrayan la urgencia de fortalecer las acciones globales para proteger la biodiversidad en uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
El Maipo




