La Fundación Rakizuam expresó hoy su preocupación por la creciente pérdida de apellidos indígenas en Chile, producto de la discriminación y de un silencioso proceso para borrar la cultura.
“Cada apellido que se pierde es un fragmento de memoria colectiva que se extingue, una parte de nuestra identidad que deja de transmitirse”, advirtió el director de la fundación, Javier López Huentemil, en un comunicado publicado aquí.
De acuerdo con el profesor de historia y ciencias sociales, estos no son simples nombres, sino que son linajes, territorios, historias familiares, vínculos espirituales y testimonios de resistencia.
Antes de los procesos de castellanización forzada existían entre dos mil y tres mil apellidos mapuche activos, sin embargo, ahora hay menos de 700, muchos desaparecieron, otros sobreviven en pocas familias y varios fueron reformados hasta volverse irreconocibles.
La fundación llamó a la creadora de contenido Nayadeth Mercedes Neculhueque Quimen, conocida como Naya Fácil, a no cambiar legalmente su nombre.
“En el caso de Naya, su conocida disposición a ayudar a quienes más lo necesitan muestra gestos de solidaridad que dialogan con valores profundamente presentes en la cultura mapuche, como la reciprocidad y el apoyo mutuo», explicó Huentemil.
Y advirtió que “cuando un apellido desaparece, perdemos una pieza de nuestra diversidad como país».
El Maipo/PL




