El bloque de izquierda liderado por Mette Frederiksen se quedó con la victoria en las elecciones legislativas de Dinamarca, según los primeros sondeos a pie de urna, aunque sin asegurar una mayoría suficiente para gobernar en solitario.
De acuerdo con los datos preliminares, el oficialismo alcanzó cerca del 47% de los votos, superando al bloque de derecha, que se situó en torno al 42%. Sin embargo, el escenario político quedó abierto, ya que el partido centrista Los Moderados aparece como actor clave para inclinar la balanza en la formación del próximo gobierno.
El Partido Socialdemócrata de Dinamarca, encabezado por Frederiksen, volvió a ser la fuerza más votada, aunque registró su peor desempeño electoral en más de un siglo. Aun así, logró mantenerse al frente de un bloque de izquierda que también incluye al Partido Socialista Popular, una de las colectividades que más creció en estos comicios.
En la vereda opuesta, la derecha mostró una fuerte fragmentación. La Alianza Liberal emergió como la principal fuerza del sector, superando al tradicional Partido Liberal de Dinamarca, que sufrió uno de los retrocesos más significativos de su historia reciente.
Los sondeos también reflejan un Parlamento altamente dividido, donde ninguna coalición logra mayoría absoluta sin alianzas. En ese contexto, los escaños provenientes de territorios autónomos como Groenlandia y Islas Feroe podrían resultar decisivos en la configuración final del poder legislativo.
El resultado representa un nuevo desafío para Frederiksen, quien en el pasado optó por una inédita alianza transversal entre izquierda, liberales y centristas para enfrentar un complejo escenario internacional. Ahora, con un electorado más fragmentado y fuerzas emergentes en ascenso, las negociaciones políticas serán clave para definir el rumbo del país en los próximos años.
El Maipo




