El ex ministro del Interior y ex presidente del Partido Socialista, Germán Correa, reflexiona sobre el pasado político de Chile para entender su presente y proyectar los desafíos del futuro. En conversación con elmaipo.cl y ElMaipoTV, desde la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, el histórico dirigente abordó el rol que jugó la oposición a la dictadura, el devenir de la transición y las tensiones del escenario actual.
Correa pone énfasis en el papel que tuvo el Movimiento Democrático Popular (MDP) durante los años 80, una articulación política y social que, según sostiene, logró movilizar a una parte significativa del país con un proyecto alternativo al camino que finalmente tomó la transición. A su juicio, si esa vía —basada en la movilización social y en una salida más participativa— hubiese prosperado, Chile habría seguido un rumbo distinto. “El estallido social no habría existido”, afirma, apuntando a que el modelo que se consolidó tras el retorno a la democracia mantuvo estructuras que limitaron su profundidad.
En esa línea, el ex ministro sostiene que la transición se desarrolló dentro de un marco institucional heredado de la dictadura, lo que derivó en una democracia “recortada” y en la continuidad de un modelo que, si bien fue reformado, no cambió en su base. Para Correa, ese proceso explica en parte el malestar acumulado que estalló en 2019, una movilización masiva que, a diferencia de lo que ocurrió en los años 80, careció de conducción política clara y evidenció un fuerte rechazo a las estructuras tradicionales, incluso desde sectores de izquierda.
El análisis del ex dirigente socialista también se extiende al plano internacional. Asegura que la intervención de Estados Unidos en América Latina ha sido una constante histórica y que hoy se expresa de manera más directa, en un contexto global marcado por el cambio en las hegemonías. En contraste, observa el ascenso de China como una potencia que disputa influencia a través de mecanismos económicos y comerciales más que militares, lo que abre un nuevo escenario para países como Chile.
Desde esa perspectiva, advierte que la política nacional no ha logrado leer adecuadamente estos cambios. A su juicio, Chile sigue “mirando para el techo”, sin definir una estrategia clara frente a un mundo en transformación, especialmente considerando su relevancia en recursos naturales como el litio. Frente a ello, plantea la necesidad de avanzar hacia una política exterior basada en el interés nacional y con una fuerte orientación latinoamericanista, promoviendo la integración regional como forma de enfrentar a las grandes potencias.
En el plano interno, Correa también se refiere al escenario político actual y a la posibilidad de un gobierno liderado por sectores de derecha. En ese contexto, espera que exista mayor apertura y capacidad de diálogo, advirtiendo sobre los riesgos del “ideologismo extremo”, tanto en la izquierda como en la derecha, como factor que puede conducir a nuevas frustraciones políticas.
Finalmente, el ex ministro entrega un mensaje a las nuevas generaciones, centrado en la importancia de desarrollar pensamiento crítico en un contexto marcado por la sobreabundancia de información. Si bien reconoce el valor de las nuevas tecnologías, advierte que estas también pueden limitar la reflexión profunda. “Es una generación con más información que nunca, pero con menos capacidad de construir conocimiento a partir de ella”, señala.
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