La partida de Manuel Cabieses deja un vacío profundo en el periodismo chileno y latinoamericano. Fundador y director histórico de la revista Punto Final, Cabieses fue una de las voces más persistentes, coherentes y valientes en la defensa de la verdad frente a la violencia política, la censura y el olvido impuesto.
Nacido en 1936, se formó en el periodismo en una época de intensas transformaciones sociales y políticas. Muy pronto comprendió que el oficio no era solo narrar hechos, sino asumir una posición ética frente a la historia. Esa convicción lo llevó, junto a otros intelectuales y periodistas, a fundar Punto Final en 1965, una revista que se convertiría en referente del pensamiento crítico latinoamericano y en tribuna de las luchas sociales de su tiempo.
Tras el golpe de Estado de 1973, la revista fue clausurada y Cabieses debió enfrentar prisión y exilio. Lejos de silenciarlo, la represión consolidó su compromiso con los derechos humanos y la memoria histórica. Desde el exterior y luego en el retorno a Chile, persistió en la tarea de reconstruir un periodismo independiente, orientado a dar voz a los perseguidos, denunciar las violaciones a los derechos humanos y cuestionar las estructuras de poder que perpetúan la injusticia.
Durante décadas, Cabieses ejerció el periodismo como servicio público y como militancia ética. Su escritura, sobria y directa, evitaba el ornamento para concentrarse en lo esencial: los hechos, las víctimas, las responsabilidades. No buscó la figuración personal ni el prestigio mediático; su autoridad emanaba de la consecuencia entre vida y palabra, entre convicción y acción.
Quienes lo conocieron destacan su austeridad, su trato fraterno y su inquebrantable lealtad a los principios que guiaron su trayectoria. En tiempos de relativismo y desmemoria, Cabieses sostuvo que el periodismo debía ser un instrumento de esclarecimiento y no de manipulación; de justicia y no de complacencia; de memoria y no de olvido.
Hoy, al recordarlo, no solo se honra al periodista y al fundador, sino al ser humano que entendió la comunicación como responsabilidad histórica. Su vida testimonia que la verdad no es una abstracción, sino una tarea que exige coraje, perseverancia y humanidad.
La trayectoria profesional de Manuel Cabieses queda inscrita entre las más significativas del periodismo comprometido en Chile. Pero su legado mayor reside en su compromiso humano: la convicción, sostenida hasta el final, de que la verdad y la justicia son causas que no prescriben y que siempre necesitan voces dispuestas a defenderlas. En esa fidelidad ética perdurable, Manuel Cabieses seguirá presente.
Álvaro Ramis, Rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. colaborador permanente de elmaipo.cl
El Maipo/Le Monde Diplomatique
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