Martes, Febrero 17, 2026

¿Existe un nuevo sujeto social para derrotar el neoliberalismo? Por Roberto Pizarro Hofer

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La izquierda, inspirada en el marxismo clásico, apelaba principalmente al proletariado industrial en su lucha por derrotar el capitalismo, construir el socialismo y avanzar hacia una sociedad más justa.

Sin embargo, en la actualidad, tanto en los centros como en la periferia del capitalismo, la disminución numérica de la clase obrera y su baja presencia política contrasta con el creciente peso de los trabajadores informales y desempleados, separados de los circuitos económicos, los que sufren una agobiante incertidumbre económica y un futuro sin esperanza.

Pero, también, junto a los marginalizados por el capitalismo neoliberal y la globalización se encuentran los precarizados, como estudiantes, medioambientalistas, mujeres, indígenas, pensionados, y trabajadores de la salud y educación; todos ellos golpeados por el Estado subsidiario y una institucionalidad que desprotege a los débiles, privilegiando el mundo empresarial y las lógicas del mercado.

Con la consolidación del capitalismo neoliberal, la marginalidad dejó de ser algo circunstancial para convertirse en un fenómeno estructural. Es “la gente que sobra”. Por ello, en años recientes, en Chile y varios países de América Latina, los marginalizados se han rebelado en desafíos a las políticas neoliberales: el “caracazo” en la Venezuela de 1989, las protestas populares de 2019-2020 en Colombia, los alzamientos indígenas y campesinos de Ecuador el 2018, las protestas generalizadas en la Argentina de 2001 y el estallido social del 18-0 en Chile.

Esas insurgencias populares, de marginalizados y precarizados, han ayudado a cambiar gobiernos, pero sin una conducción política que permitiera organizar esas fuerzas, consolidarlas y convertirlas en sujeto sólido de transformación del capitalismo neoliberal.

Es claro que hoy día el proletariado industrial, en los centros y periferia del capitalismo, no es mayoría numérica. La globalización, junto a las tecnologías de automatización y robotización, y la creciente presencia del sector servicios han atrofiado la industria y minimizado al proletariado. Por su parte, el campesinado en América Latina ha perdido su relevancia como productor para la auto subsistencia y se encuentra subordinado a una agroexportación, con destino a China y países del norte desarrollado.

“Lo cierto es que, desde hace algunos años, con el desarrollo de las políticas neoliberales de ajuste estructural y super división internacional del trabajo, el fenómeno de la marginalidad dejó de ser algo circunstancial para devenir en estructural. Hoy día asistimos a la marginación ya no sólo del harapiento, del mendigo en la puerta de la iglesia, sino de poblaciones completas.” (M. Colussi, “Pobretariado”: ¿nuevo sujeto revolucionario?, Rebelión, 27.09.2009).

Así las cosas, la precarización y marginalización es creciente y el potencial sujeto transformador para luchar por la igualdad y justicia ya no es el mismo que en el pasado. El nuevo sujeto, con potencial transformador, se encuentra en los jóvenes desocupados, las madres solteras que sobreviven como informales, los sin casa, los afectados por deterioros medioambientales, los movimientos étnicos, campesinos sin tierras, habitantes de los cordones de pobreza urbana, entre otros.

El neoliberalismo si bien destruyó los procesos organizativos tradicionales, al mismo tiempo amplió la masa de descontentos.

La izquierda, golpeada y desorganizada, tendrá que apelar a ese nuevo sujeto popular y aprovechar su potencial para acumular fuerza en favor de la igualdad y justicia.

Si antes se pensaba que los obreros industriales eran los llamados a transformar la sociedad para superar las injusticias, sucede que ahora son los marginados del circuito económico y los precarizados por el neoliberalismo, dónde se encuentra el mayor potencial de conflictividad social.

Sin olvidar a los trabajadores industriales y sus sindicatos, en Chile y otros países de la región, la izquierda deberá aprender a trabajar con ese nuevo sujeto social para derrotar el neoliberalismo. No es tarea fácil por su dispersión y demandas heterogéneas. Tendrá que escucharlos y convivir con ellos, para solidarizar con sus necesidades, inyectarles esperanza y sugerirles un camino de futuro. De no hacerlo, ese potencial se convertirá en rebeldía sin destino o será canalizado por la extrema derecha.

Roberto Pizarro Hofer, Economista, ex decano de la Facultad de Economía Política de la U. de Chile, ex Ministro de Desarrollo Social y Familia, colaborador permanente de elmaipo.cl

El Maipo/Le Monde Diplomatique

Nota: El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de sus autores, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.

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