La iniciativa, financiada por el Gobierno Regional, busca mitigar el impacto de las altas temperaturas y la escasez hídrica en un producto que cuenta con Denominación de Origen.
El aceite de oliva de la Región de Atacama no es solo un alimento; es un emblema de calidad y un motor de exportación. Sin embargo, este patrimonio líquido enfrenta una amenaza silenciosa: el cambio climático.
Para combatir sus efectos, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), a través de su Centro Experimental INIA Huasco, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de 42 meses destinado a blindar la producción local y asegurar su competitividad global.
La iniciativa es financiada por el Gobierno Regional de Atacama mediante el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD). Su foco principal es desentrañar cómo el estrés hídrico y el aumento de los termómetros están alterando componentes vitales del aceite, como los polifenoles totales (antioxidantes) y el perfil de ácidos grasos, consignó el portal de INIA.
Ciencia contra el calor y la sequía
Según explica Verónica Arancibia, investigadora líder del proyecto, el clima extremo impacta directamente en la nutrición humana. “El cambio climático puede afectar el contenido de antioxidantes y de ácido oleico, componentes fundamentales del producto”, advierte.
La urgencia es real: estudios preliminares muestran una baja en estos compuestos, lo que pone en jaque dos pilares fundamentales:
- El cumplimiento de los estándares del Consejo Oleícola Internacional (COI).
- El reglamento de la Denominación de Origen (D.O.) que protege específicamente a los aceites del Valle del Huasco.
“Buscamos generar antecedentes técnicos que permitan evaluar ajustes en la reglamentación vigente y promover mejoras en el manejo agronómico”, complementó el investigador Francisco Tapia, destacando la necesidad de adaptarse a veranos más largos e inviernos menos fríos.
Unidades de validación en terreno
El trabajo no se quedará solo en el laboratorio. El INIA desplegará unidades de validación en las zonas clave de la región: Copiapó, Vallenar, Huasco y Freirina.
En estas parcelas, se someterá al cultivo a distintas dosis de riego y condiciones térmicas controladas. El objetivo es identificar los momentos críticos del ciclo productivo y definir estrategias de manejo que mantengan la calidad pese a la adversidad ambiental.
Claves del Proyecto:
- Análisis Molecular: Se estudiará la respuesta de diferentes variedades de olivo para identificar cuáles se adaptan mejor al nuevo clima.
- Eficiencia Hídrica: Establecimiento de estrategias de riego de precisión.
- Mezclas Estratégicas: Propuesta de mezclas de aceites monovarietales que cumplan con la normativa internacional.
- Transferencia Tecnológica: Los conocimientos se entregarán directamente a los productores locales para facilitar la adopción de prácticas sostenibles.
Con este despliegue científico, el INIA Intihuasi no solo busca salvar una industria, sino proyectar el valor cultural y económico del aceite atacameño, asegurando que siga siendo un producto de distinción en las mesas del mundo.
El Maipo




